Columna de Francisco Abundis

Identidades, candidatos, campañas y corrupción

Francisco Abundis

En esta segunda entrega de Parametría sobre el ejercicio realizado el paso 1 de julio a la salida de las urnas, revelaremos el tema que los votantes consideraron más importante en la elección y cuándo decidieron su voto. Los resultados se compararon con ejercicios anteriores, que permitió ver los cambios en el tiempo y, con ello, la lógica del elector.

Saber cuándo eligen los electores el partido o el candidato por el que votaron permite identificar qué tanto peso tiene la identidad partidista, el peso específico de los abanderados propuestos, o la eficacia de las campañas. Esta misma variable permite conocer el porcentaje de aquellos que decidieron a quién otorgaron el sufragio el mismo día de la elección, es decir, el porcentaje de voto volátil de último minuto.

De acuerdo con datos de la encuesta, poco más de uno de cada tres electores (36 por ciento) decidió su voto durante la campaña. En tanto, otro tercio (30 por ciento) supieron por quién votar cuando se enteraron quiénes eran los candidatos. Solo uno de cada cinco votantes (19 por ciento) manifestó que siempre elige al mismo partido. Es decir, la identificación partidista pasó al tercer lugar de las razones del electorado para elegir a los representantes.

La gráfica, con datos históricos, permite ver cómo se ha modificado este rubro en nuestro país elección tras elección. Finalmente, podemos ver que únicamente uno de cada diez electores dijo que había decidido su voto el mismo día de la contienda, lo que permite inferir que la mayoría de votantes tiene definido por quién votará mucho antes del día de la jornada.

Parametría ha realizado encuestas de salida desde 2003, y gracias a ello, podemos ver los cambios en la decisión de voto del electorado mexicano. Hace 15 años casi la mitad de los electores dijeron que siempre votaban por el mismo partido (47 por ciento), a partir de entonces vemos cómo elección tras elección ha ido descendiendo ese porcentaje. La pendiente más pronunciada se presentó de la contienda de 2015 a la de 2018, al disminuir 12 puntos quienes así lo manifestaron.

Los electores que deciden su voto durante la campaña cada vez son más y han pasado de 19 por ciento, en 2003, a 36 por ciento en la más reciente elección. La selección de candidatos también ha ido ganando terreno, al convertirse en una variable importante para los votantes, transitó de 20 a 30 por ciento quienes decidieron por quién votar después de saber que Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade, Ricardo Anaya y Jaime Rodríguez serían los contendientes. También podemos ver que los votantes volátiles, que deciden el mismo día de la jornada electoral, se han mantenido estables en los procesos, al oscilar entre 8 por ciento y 14 por ciento.

La mayoría de personas que votó por Andrés Manuel López Obrador el pasado 1 de julio lo decidió durante la campaña (38 por ciento), seguida muy de cerca de los votantes que tomaron la decisión cuando supieron quién era el candidato (35 por ciento). Estas dos categorías explican a más de siete de cada diez electores del candidato ganador.

En tanto, como era de esperarse, el voto de José Antonio Meade provino en mayor medida de aquellos que votan siempre por el mismo partido (49 por ciento). Ello indica que el Partido Revolucionario Institucional sigue siendo el de mayor tradición partidista y con electores “fieles”. Anaya tuvo los mayores porcentajes en los electores que decidieron su voto durante la campaña (40 por ciento), así como en aquellos que siempre votan por el PAN (27 por ciento).

Otra de las variables importantes para analizar en esta elección es cuál consideran las personas que acudieron a las urnas fue el tema más importante de la contienda. Hasta 2012 solo contemplábamos dos opciones: inseguridad y economía, ya que de acuerdo con encuestas realizadas en vivienda antes de las elecciones, estos eran considerados por la ciudadanía como los principales tópicos de interés. Sin embargo, a partir de 2015 incluimos también a la corrupción, pues empezó a figurar como un tema relevante en la opinión pública.

En 2012 la inseguridad estaba por encima de la economía como el tema más importante en la elección (35 por ciento contra 30 por ciento), mientras que 32 por ciento de electores dijo que ambos eran relevantes. Para la elección intermedia de 2015, la inseguridad se convirtió en el tema más relevante, al contar con 35 por ciento de las menciones; la economía fue el segundo, con 21 por ciento, y la corrupción el tercero, con 15 por ciento; mientras, 22 por ciento de votantes dijo que todos los temas eran trascendentes. Sin embargo, vemos que para la elección presidencial de 2018 la corrupción pasó a ser el tema más relevante, con 29 por ciento de las menciones, seguido de la economía, con 28 por ciento, y la inseguridad ocupó el tercer sitio, con 23 por ciento.

Llama la atención que de 2015 al 2018 creció 14 por ciento los votantes que identificaron la corrupción como el tema más importante de la elección. Estos datos cobran relevancia porque muestran que hay indicadores dominantes en cada contienda electoral, así como temas que van ganando terreno en la opinión pública. También es posible decir que estos tópicos se traducen en una especie de mandato, al ser las razones por las cuales candidatos y partidos fueron electos.

La corrupción fue el tema más relevante para quienes votaron por Andrés Manuel López Obrador (33 por ciento). El elector que prefirió a Ricardo Anaya dijo que la inseguridad había sido el asunto más importante para decidir su voto (30 por ciento) y tambien fue la consideración más importante para quien se inclinó por José Antonio Meade (26 por ciento). Es interesante que para aquellos que votaron por Jaime Rodriguez la economía fue su mayor motivación (56 por ciento). La pregunta que queda aquí es si la corrupción fue un tema que se construyó durante la campaña o ya era una consideración del electorado.

Es evidente el cambio del perfil del elector mexicano al paso del tiempo. En siguientes entregas se reportarán otros factores decisivos para explicar la pasada elección que, bajo cualquier óptica, merece ser explicada y analizada a profundidad.


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Nota metodológica: Parametría. Encuesta realizada a salida de urna el 1 de julio de 2018 a personas de 18 años en adelante con credencial para votar a escala nacional que emitieron sufragio. Aplicación de encuesta: persona a persona. Marco muestral: secciones electorales reportadas por el INE. Método de recolección de datos: boleta llenada en secreto y depositada en una urna portátil. Número de encuestas: mil 321. Margen de error: (+/-) 2.7%. Nivel de confianza estadística: 95%.

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