Columna de Frank Lozano

Recordemos al partido Verde

Frank Lozano

La historia del PVEM está asociada a la corrupción y al cinismo. El verde, más que un partido, es una franquicia al servicio del poder en turno. En su momento, fue útil para el PRI; después, se puso a los pies del PAN, para, luego, regresar al PRI. Ese es el tipo de comportamiento que se puede esperar de un partido corrupto y sin principios. Un partido hecho por una familia, la González Torres, que no solo ha banalizado la agenda ambiental, sino que, en múltiples ocasiones, la ha pervertido para favorecer la depredación del medio ambiente. Un partido que se dice defensor de la vida y promueve la pena de muerte. En el año 2004 el famoso “niño verde” fue exhibido en un video negociando unos permisos para hoteles en Cancún, a cambio de un millón de dólares. En 2011, en un departamento de este mismo personaje, murió de manera sospechosa una modelo búlgara. En el 2014, se vincula a un operador político impuesto por el Niño Verde, con el narcotraficante Beltrán Leyva. 2015, su exdirigente, Arturo Escobar, se le giró una orden de aprensión por un delito electoral. Ese mismo año se difunde un video del gobernador Velasco, propinando una bofetada a un empleado. En el año en curso, el periódico Reforma publicó un reportaje donde da cuenta de la construcción de cuatro residencias de lujo en San Antonio, Texas, con un valor aproximado de 200 millones de pesos (10 millones de dólares). En el caso de Jalisco, son de sobra conocidos los episodios de violencia y prepotencia con los que se ha conducido Enrique Aubry, diputado local con licencia.

Ahora bien, imagine que usted encabeza un movimiento político nacional que pregona el cambio. Usted ha luchado desde hace muchos años y durante ese lapso de tiempo, ha presumido una y otra vez, que usted no es como el resto, que usted actúa diferente, que no roba, que no miente. También, durante ese tiempo hace diversas acusaciones; califica de perversas algunas alianzas políticas, inventa motes y apodos para llamar a sus adversarios; divide a un país en buenos y malos. Usted jura que si tiene la oportunidad de servir al país, erradicará con su ejemplo la corrupción y acabará de tajo con las malas prácticas. Pues bien, si usted es todo eso que dice, ¿dónde demonios cabe la posibilidad de recibir en su proyecto a un grupo de diputados de un partido pintado de verde, que representan las peores prácticas de nuestro sistema político? En la impostura y la simulación. De nada.

franklozanodelreal@gmail.com



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