Con pies de plomo

Prohibir Uber en Vallarta, perjudica sólo al usuario

Gabriel Torres Espinoza

La libre competencia es una forma inteligente de alentar una mejora sustancial en la calidad de un bien o un servicio para el consumidor. En Jalisco debe existir la libertad al usuario para elegir el mejor modelo de transporte, en tanto que nos proponemos ser, “creativos y digitales”. Al gobierno –por razones medioambientales– corresponde alentar o desalentar determinados sistemas de transporte, más no prohibirlos. Esto resulta oportuno por la decisión de prohibir un nuevo modelo de transporte en Puerto Vallarta, basado en plataformas de Internet y aplicaciones móviles. Justo como los modelos Uber o Cabify. Las empresas de Redes de Transporte (ERT) no compiten con el taxi convencional, pues se ofertan a mercados diferentes. Prohibir las ERT es en perjuicio para el usuario, pues las tarifas son “dinámicas”, es decir, cambiantes en función de la oferta y la demanda. Prohibir -como en Puerto Vallarta- la oferta de UBER, aumentó sensiblemente la demanda, por lo que la tarifa del servicio de transporte subió exponencialmente… en perjuicio del usuario.

Es un error plantear una disyuntiva entre taxi tradicional y el modelo tipo Uber, pues el mercado es amplio y la base de consumidores, distinta. Las ERT son esencialmente redes de transporte basadas en aplicaciones móviles (p. ej. Uber o Cabify). El usuario de éste modelo de transporte necesita 1) tener un dispositivo móvil conectado a Internet; y 2) tener tarjeta de crédito, puesto que el pago se efectúa a través de ésta. Así pues, mientras que el taxi tradicional está disponible para cualquier usuario, el servicio de transporte basado en plataformas inteligentes se oferta únicamente a los que cuentan, 1) Smartphone; 2) son usuarios de internet; y 3) cuenten con una tarjeta de crédito.

Estos nuevos modelos de transporte no sólo han creado un transporte reconocido en todo el mundo. Uno que rompió con las ‘asimetrías de información’ en el transporte público. Pues tanto el ofertante como el demandante del servicio tienen información útil y paritaria al momento de realizar la transacción, se obtienen datos personales de ambos, el usuario conoce la identidad del chofer y los datos del vehículo, la tarifa es pública, en tiempo real y no se modifica durante el trayecto, la App diseña una ruta imparcial y la más viable, lo que evita arbitrariedades en la ruta y el cobro del transporte. Tarifas dinámicas en función de la oferta y la demanda, siempre comunicadas al usuario; el desglose y transparencia de la tarifa, así como la posibilidad de facturar el servicio; la posibilidad del usuario para evaluar a los choferes, lo que permite tener en servicio sólo a los más capacitados, y un largo etc.–]. Además, es referente de un éxito comercial inusitado [a 10 años de su fundación, su marca estaba valorada en 70 mil millones de dólares: lo que a Facebook le costó nueve años conseguir]. El enorme éxito de UBER en México hizo que nuestro País sea el tercer mercado de una marca que hoy vale 70 mil millones de dólares, para situarse sólo detrás de Estados Unidos y China.

En efecto, los más representativos ejemplos de lo que se ha dado en llamar ‘economías colaborativas’ [p. ej. Netflix, Uber, Airbnb, Spotify, etc.] han provocado cambios significativos, en mercados específicos, de la mayor relevancia. En la misma medida, resistencias de quienes lideran el modelo tradicional de oferta y demanda de un bien y/o un servicio (sindicatos, relaciones clientelares, complicidades). Las economías colaborativas tienen la sustantiva característica de gestionar un mercado únicamente a través de plataformas digitales conectadas a Internet. De esta manera, la gran operadora de TV de Pago en el Mundo, con poco más de 139 millones de suscriptores (CNN, 2019), no cuenta con ninguna infraestructura de telecomunicaciones o de radiodifusión: Netflix; la mayor compañía de flota de autos de transporte público en el Globo no tiene un solo coche: Uber; y la mayor empresa de alojamiento turístico del Orbe, Airbnb [que ya supera a los gigantes hoteleros como Marriot, Hilton, Accor y Hyatt], no es propietaria de una sola habitación. De esa magnitud es el impacto que ha tenido la era digital con las ‘economías colaborativas’…

gabtorre@hotmail.com

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