Columna de Gabriel Torres Espinoza

Reino Unido ¿otra votación del Brexit?

Gabriel Torres Espinoza

En junio de 2016, a través de un referéndum, los británicos decidieron abandonar la Unión Europea (UE). Con un estrecho margen, triunfó la opción del Brexit: un 51,8% se pronunció a favor de abandonar la UE, mientras que un 48,1% votó a favor de quedarse en el bloque. Lo anterior supuso un cambio de paradigma de la mayor relevancia. ¿Por qué? Porque posterior a la Caída del Muro de Berlín, y el fin de la Guerra Fría, todo parecía indicar que los principios rectores de la política en todo el Orbe serían: 1) la democracia, para observarse prácticamente desterrados los regímenes totalitarios y dictatoriales; 2) la hegemonía de una ideología político-económica capitalista-privatista en el orden mundial, para quedar erradicado el socialismo real y prácticamente cualquier vestigio de regímenes comunistas; y 3) la integración económica regional y en bloques, producto de un mercado globalizado. De tal suerte, la Unión Europea, y su antecedente inmediato la Comunidad Económica Europea, supusieron el producto más acabado, la materialización cúspide de una integración económica y en bloque.

El Brexit significó un profundo revés a todo ello. Después de la renuncia de David Cameron, como Primer Ministro del Reino Unido, Theresa May asumió funciones con la encomienda principal de negociar la salida de la Gran Bretaña de la UE. La primera ministra invocó el artículo 50 del Tratado de Lisboa [que pone en marcha el Brexit] e inició un inédito proceso que, dos años y medio después, ha demostrado ser más tortuoso, ríspido y difícil de lo que muchos pensaban. El martes pasado, el Parlamento británico rechazó por una contundente y abrumadora mayoría el acuerdo de salida de la UE gestionado por Theresa May: dicho rechazo fue de 432 votos en contra [incluidos aquí 118 votos de los Conservadores (partido del que es emanada May), de los 314 posibles que tiene este partido], y sólo el respaldo de 202 sufragios a favor. Debe decirse que esta votación ¡constituye la peor derrota para un gobierno británico en la historia moderna! Inmediatamente a este acontecimiento, el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, presentó una moción de censura que, Theresa May, superó por un estrecho margen [325 frente a 306 votos], para así hacerse de la confianza mayoritaria del Parlamento. Los británicos confían aún en su primera ministra para materializar este complicado acuerdo. De tal suerte, tendrá que dialogar, ‘tejer fino’, con el resto de partidos en busca de un mayor consenso para su acuerdo, mismo que la Premier deberá presentar el próximo lunes para ser sometido nuevamente a votación. Sin embargo, la fecha límite para definir los pormenores de la salida de la UE y acordarlos, tanto con su Parlamento, como con la Unión Europa, se encuentra cada vez más cerca, por lo que la negociación se torna cada día más compleja: el plazo fatal es el 29 de marzo próximo.

Ante tan particular contexto, se observan una serie de escenarios visibles: 1) un Brexit sin acuerdo con la Unión Europea [la peor opción de todas: obligaría a la Gran Bretaña a tener controles migratorios y comerciales, inciertos y catastróficos, de la noche a la mañana]; 2) una elección general anticipada [no obstante, la UE tendría que extender el plazo límite para la separación, lo que se prevé muy difícil]; 3) otro referéndum [parece una jugada muy arriesgada para todos: los cuatro sondeos más recientes, realizados por BMG Research and Survation, muestran un 52% a favor de permanecer y un 48% que quieren abandonar: un porcentaje homogéneo al que pronosticaban las encuestas en 2016, pero que terminaron equivocándose]; y 4) desterrar la idea del Brexit [el Tribunal de Justicia de la Unión Europea determinó que los ingleses pueden detener su proceso de salida de la UE de forma unilateral sin penalización y necesidad de acuerdo con los otros miembros de la UE]. Las repercusiones a nivel global determinarían los procesos o iniciativas separatistas que experimenta Gran Bretaña a su interior [Escocia e Irlanda del Norte] y de la UE [España (por problema con Cataluña), Francia (Le Pen), Italia, etc.]; así como posiblemente los próximos resultados electorales de Donald Trump, de la misma manera en que influyeron en su primera postulación en E.E.U.U.

gabtorre@hotmail.com

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