Columna de Gabriel Torres Espinoza

Villas Panamericanas: ¿El fin justifica los medios?

Gabriel Torres Espinoza

El Presidente municipal de Zapopan propone que el edificio que albergó a las Villas Panamericanas se pueda destinar para instalar al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología –Conacyt-, “la cual tendría el menor impacto al medio ambiente en la zona de El Bajío”. Se trata de un inmueble construido con diversas violaciones a la normas de construcción, con dinero ilegalmente extraído al Instituto de Pensiones (IPEJAL) y la Inmobiliaria y Promotora de Interés Público del Estado de Jalisco (Iprovipe). En su momento se habló de una clínica para atender a personas de la ‘tercera edad’. También se propuso para albergar empresas tecnológicas. Ahora para el Conacyt. Lo que sea necesario para justificar el uso de un inmueble que, debido a su delictiva edificación, debería ser derrumbado, pues es testimonio del cinismo de esos ‘ilustres’ destructores de la ciudad, que trafican con influencias y urbanizan en flagrante violación de leyes y normas.

De acuerdo con Mural (“Que nos revisen: Corey”; 17/Mar/2014) Francisco Cornejo, director de la empresa ‘Corey Integra’, señaló que recibió de la Inmobiliaria y Promotora de Vivienda de Interés Público del Estado (Iprovipe) un total de 690 millones de pesos, además de los 340 millones que recibió de IPEJAL para la conformación del fideicomiso que construyó las Villas Panamericanas. Corey Integra nunca recibió créditos bancarios para financiar el ‘negocio’, justo por tratarse de una obra de “alto riesgo”. Obvio, los bancos no entregan dinero para edificar ilegalmente, sin licencias de construcción y sin manifestación de impacto ambiental. Pero a falta de créditos legales de los bancos, está disponible y sin control el dinero que los trabajadores aportan para su pensión y jubilación; ese que en Jalisco se usa discrecionalmente para realizar todo tipo de fraudulentas inversiones.

Las Villas Panamericanas se levantaron en un área de recarga de mantos freáticos (dicho por los que sí saben). Es decir, en un lugar estratégico para la captación de agua pluvial y abastecimiento. Se construyeron en una zona con un uso de suelo para áreas verdes, huertos y granjas de baja densidad, con una habitabilidad proyectada para 75 habitantes por hectárea, mientras que con las Villas Panamericanas aumenta la cifra a 426 habitantes por hectárea.

Un complejo que violó todas las disposiciones del reglamento municipal de construcción, que se pagó además con dinero ilegalmente sustraído de la Inmobiliaria y Promotora de Interés Público del Estado de Jalisco (Iprovipe), a pesar de no tratarse de vivienda de interés social. Un proyecto de costos inflados, mediante el que pierde el dinero que los trabajadores de Jalisco aportaron para su pensión y jubilación. Una ‘gran obra’ propia de empresarios que ‘inflan’ costos, venden a sobre precio al gobierno (caro y malo), y mediante el tráfico de influencias edifican lo que expresamente los planes parciales de desarrollo prohíben. Esos mismos que son los primeros en argumentar que “como ya están” las Villas, hay que darles uso. Que es mejor partir del principio de “hechos consumados” para “legalizar” lo ilegal. Que es preferible sumarse a la cadena de delitos cometidos en las Villas Panamericanas, para que ningún pillo pierda dinero. Negocios “al estilo Jalisco”. Esos donde malogra la ciudad, para que se engorden fortunas de quienes se dedican a construir ilegalmente en Jalisco, en complicidad –obvio– con gobiernos que encabezan cómplices, no autoridades.

Podrían proponer que las Villas Panamericanas sean para un orfanato, para un asilo de ancianos, para una escuela de padres, para albergar una museo, universidad u hospital. Para ser la cuna de la artesanía o la misma ¡sede del Vaticano!... En cualquier caso se trata de un edificio que no debió construirse, que simboliza diversos delitos impunes y que alberga la genética de una clase empresarial que hace negocios, sin arriesgar nada. Supuestos emprendedores que no emprenden, más bien delinquen para llenarse los bolsillos con dinero fruto del soborno y el contubernio. Una descomunal obra fétida, torpe y viciada. Eso sí, defendida ahora por esos ‘distinguidos’ corruptores de Jalisco, que suponen que tratándose de sus exquisitas fechorías, el fin, justica los medios…

gabtorre@hotmail.com

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