La energía de Baker

La salida de Lourdes Melgar

George Baker

No se puede ignorar la coincidencia en tiempo entre la salida de la subsecretaria de Hidrocarburos, anunciada el 28 de julio, y el destape el mismo día, por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) del marco de la licitación de una participación en los derechos y obligaciones del área contractual Trión, ubicada cerca del límite marítino con EU.

El 19 de julio dijimos que no habría tiempo para armar lo necesario para organizar exitosamente una licitación de tanta trascendencia para Pemex y, por ende, la nación. Notamos que Melgar era paladina de la sinergia en aguas profundas con su visión de una colaboración dinámica entre las petroleras.

El área non plus ultra para promover la sinergia es el bloque 1 de la Ronda 1.4: el área contractual tiene dos partes: norte y sur, separada por tres asignaciones de Pemex. La cereza del pastel tomaría la forma de una licitación de las asignaciones de Pemex.

Pasaron casi dos años sin más avances que una serie de presentaciones, por funcionarios, de las láminas de las cuales se vería el término farmout sin explicación ninguna de su significado contractual.

Al parecer, el camino más prudente sería posponer la licitación del bloque 1 hasta que Pemex y el gobierno estuvieran de acuerdo sobre los porcentajes de la participación de la empresa productiva del Estado y sus futuros socios, además de las cargas fiscales.

Sí, pero no. A fin de cuentas, la CNH dio a conocer los productos de un sinnúmero de reuniones entre funcionarios de Energía, Hacienda, Economía y Medio Ambiente, además de Pemex y la CNH. Y la licitación de dos de las asignaciones estaba programada a culminarse el mismo día, el 5 de diciembre, prevista para los 10 bloques de la Ronda 1.4.

O sea, se cumplieron las agendas con la visión de sinergia que había impulsado sin descanso la subsecretaria durante los últimos dos años. Luego, renunció.

Habría dos lecturas: gané lo que buscaba y me voy... o perdí lo que buscaba y me voy. Yo votaría a favor de la segunda lectura: la mesa para la sinergia estaba puesta, pero solo bajo la premisa de que llegaran licitantes para una (Trión) y la otra (bloque 1).

¿Qué tal si estaba en duda la participación? ¿Qué tal si el modelo contractual de Trión tuviera elementos que, en su opinión, fueran tóxicos? Me llama la atención que el modelo de acarreo (carried interest) es el correcto. La idea es que el licitante pagaría los primeros gastos hasta nivelarse con la inversión que había hecho Pemex (464 millones de dólares).

Pero en vez de escoger como la variable de adjudicación el monto de inversión que asumiría el licitante ganador a favor de la cuenta de Pemex, la variable es la regalía adicional que pagaría el licitante ganador.

Habría múltiples inconvenientes: cada porcentaje diluye la participación neta del ganador en el flujo de efectivo fondos sin reducir sus obligaciones a aportar capital al proyecto. Seguirá responsable, además, de pagar 55 por ciento de la carga fiscal que ahora tiene Pemex. Pronto, a pesar de contar con participación de 55 por ciento, vendrá siendo socio minoritario con relación a los ingresos derivados por la venta de los pobres resultados de las tres primeras rondas en 2015.

El impulso rentista calmarse. Nadie gana con cargas fiscales de 70 por ciento, como sucedió en la Ronda 1.3. Melgar quería un sol licitatorio espléndido, no un día nublado.

g.baker@energia.com

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