Una ventana al universo

Finales de año, la cuenta de los días

Gerardo A. Rizo

El En pocos días habrá terminado otra cuenta más en el transcurrir del tiempo, un año, 365 días, hora de darle vuelta al calendario, los días pasados habrán quedado en la historia y, los por venir serán nuestro futuro cercano, entendido el calendario como un sistema de cómputo, y que computa?, el paso de los días, con ellos se rige la vida social, civil y religiosa de los diferentes grupos humanos, se constituyen mediante la combinación de diferentes unidades de tiempo, concepto bastante complejo con el que hemos lidiado a través de los siglos, para los historiadores, el tiempo es el pasado. Y el futuro no es sino el pasado que aún no se ha producido. Por lo tanto, el tiempo es la materia de la historia y la historia es el alimento del tiempo.

El hombre ha ideado diversas estructuras funcionales por medio de la aplicación de procedimientos matemáticos, con los que se pretende seguir la duración de diversos ciclos astronómicos. Ejemplo de ellos son los relacionados al movimiento aparente del Sol, la Luna o alguna estrella brillante, como por ejemplo, Sirio de la constelación del Can Mayor, es la estrella más brillante del cielo nocturno, es una estrella binaria a una distancia de 8.6 años luz, para el pueblo egipcio muy importante en los ciclos agrícolas, o las Pléyades, cumulo estelar abierto que contiene estrellas tipo espectral B ubicadas en la constelación de Tauro, llamado también Las siete hermanas, las siete cabrillas o M45, que marcaban los Fuegos Nuevos en nuestras culturas mesoamericanas, para los Mayas las “siete cabrillas” eran “Tzab” la cola de la serpiente de cascabel, para el pueblo Nahuatl forman la constelación de Tianquiztli, el mercado o el tianguis. De acuerdo a Sahagún, en el libro 7 del código Florentino, la ceremonia del fuego nuevo comienza cada 52 años, cuando las Pléyades alcanzan el cenit a la medianoche (a mediados de noviembre): “... y cuando vieron que habían pasado el cenit, sabían que los cielos no habían detenido su movimiento y que el fin del mundo no había llegado, y que tendrían por lo menos otros 52 años por delante antes de que el fin sucediera”. Por lo tanto los calendarios contienen implícitamente el movimiento de rotación y traslación de la Tierra, así como el de la Luna en torno a la Tierra. El hombre a través de la observación del movimiento de los astros en el transcurso de muchos años ha identificado varios ciclos en la naturaleza, las diferentes estaciones, como periodos de tiempo en que en un lugar las condiciones climáticas presentan ciertas características, en la actualidad sabemos que esto ocurre por la inclinación del eje de giro de la Tierra: La lunación; ciclo de aproximadamente 29 días, durante el cual pasa de Luna llena a Luna nueva, debido a su trayectoria en relación entre la Tierra y el Sol: La Indicción; periodo de 5 años en el pueblo de Egipto, debido a las crecidas del Rio Nilo, posteriormente en los romanos ampliado a 15 años, establecido por el emperador Constantino en el calendario bizantino: El Ciclo metónico, ya detectado por los sacerdotes mesopotámicos, corresponde a 19 años tropicales y 235 meses sinódicos debido a los periodos orbitales de la Tierra y la Luna, o los estrafalarios periodos de tiempo de los astrofísicos, el Cronón, o tiempo de Planck, el intervalo temporal más pequeño que puede ser medido, y que equivale a: 5,39106(32)∙10-44 segundos. De locos, con los periodos cotidianos estamos librando una batalla día a día; el periodo vacacional, el escolar, el festejo de los quince años, el aniversario de nuestra boda, de deseos e ilusiones, hacer ejercicio en el próximo año, ser mejor estudiante, que el país tenga un mejor desarrollo, que el Atlas salga campeón (en lo personal lo veo casi imposible), viajar a las estrellas.

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