Opinión

La evaluación en la educación superior

Gerardo Tejeda F.

La educación superior como pilar en la formación profesional está sujeta a un sinnúmero de variables de desempeño que permite a los diversos participantes en el proceso de enseñanza aprendizaje a formar una opinión, teniendo un papel trascendental inclusive, para terceros observadores a dicho entorno.

Esto significa que la calidad de la educación superior la pueden percibir los alumnos que acuden cotidianamente a la interacción en las aulas y en las actividades de aprendizaje; así como los profesores que conducen y son facilitadores de la información, cada vez más abundante en relación con sus fuentes; los padres de familia, que se involucran en el proceso, tanto de selección de la opción de estudio, como en la inversión que la educación superior implica, contrastando si es pública o privada; y definitivamente la sociedad en su conjunto, con un nivel de percepción y calificación muy sensible a los resultados del proceso formativo, y que parte principalmente de la experiencia de interactuar con los profesionales egresados de los programas de estudio ofrecidos.

En los últimos años hemos presenciado el impacto de los estudios de opinión emitidos por fuentes sociales fundamentales, como son los medios de comunicación, que en un afán de democratización y transparencia conducen análisis sofisticados de recolección de datos.

Los conceptos a saber varían, pero pueden centrarse en los siguientes: percepción del aprendizaje, fomento a la difusión del conocimiento e investigación, relevancia en la sociedad y colocación de egresados en los sectores económicos. Es importante destacar que es diferente la evaluación de un programa académico a la de una institución, como centro de enseñanza o universidad, pues acá las dimensiones varían, desde el carácter público o privado de los recursos que la apoyan, hasta el total de la matrícula y número de programas académicos ofertados.

Por lo anterior, en el balance de los programas académicos cabe señalar que como objeto de comparación se colocan en un plano de igualdad siempre que las variables atiendan al ser humano que es formado y no a las herramientas que se emplean en el proceso en sí mismas, que sin lugar a dudas, impactan el producto.

Bajo el anglicismo “ranking”, la Real Academia de la Lengua Española define dichos ejercicios como “clasificación de mayor a menor, útil para establecer criterios de valoración”, los cuales permiten a la sociedad contar con un elemento de referencia inicial, con la imperante necesidad de conocer de forma directa la calidad de los programas académicos, a través de una labor de consulta de las cualidades que presentan, y que actualmente es totalmente accesible a través de las páginas de internet institucionales donde se presenta la oferta académica y mediante visitas a las instalaciones.

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