La Mirilla

La austeridad que se avecina

Germán Zepeda

Las propuestas de reducción de sueldos del Presidente de México y de los servidores públicos de la administración anunciada por Andrés Manuel López Obrador han sido objeto de críticas, más negativas que positivas. Por un lado de quienes aplauden esta medida afirmando que es justo, que es una grosería que un funcionario gane cantidades exorbitantes. Por otro el de quienes afirman son parte del populismo, que en nada resuelven los problemas del país o que simplemente merecen esos sueldos por las ‘enormes’ responsabilidades que tienen.
Lejos del ahorro que podría implicar creo es un buen mensaje. ¿No se dieron cuenta los políticos en el poder que la gente necesitábamos medidas como ésta? ¿Acaso pensaron que repavimentar una calle, el drenaje o el agua en una colonia sería suficiente para que estuviera tranquila? No, eso es lo menos que un gobernante puede hacer por el pueblo, porque los ciudadanos necesitamos que el dinero de nuestros impuestos sean bien manejados y no se vayan en lo que por años se han ido: en sus salarios.
El Estado de México es ejemplo de la grosería salarial con la que han vivido los gobernantes. Basta con leer un poco los análisis de las cuentas públicas de los Ayuntamientos para detectar que la mayor parte del presupuesto se va en salarios para los empleados municipales, el mismo Órgano Superior de Fiscalización les hace esa observación año con año y no pasa nada, son salarios altos y mes a mes engrosan la nómina. Tenemos por otra parte a un Consejo de Valoración Salarial que con la bendición del Congreso Mexiquense hace recomendaciones a los alcaldes y tampoco sucede algo, son avisos de ocasión, pocos realmente los acatan porque al final de cuentas es eso, un consejo.
Lo cierto es que esta medida apenas anunciada por López Obrador debe generar un efecto dominó en todas las trincheras: desde el gobernador, Diputados, el Poder Judicial y Ayuntamientos, de lo contrario sería una incongruencia que el Jefe del Ejecutivo federal gane 108 mil pesos al mes y que nuestros empleados del gobierno ganen más o simuladamente los mismo.
Como reto tiene también el Instituto de Transparencia Estatal (Infoem) verificar que realmente la información que los servidores públicos suben al sitio web de transparencia sea el correcto. Periodísticamente he detectado que algunos ediles burlan la ley y colocan un sueldo que no es o como sueldo bruto mensual ponen el quincenal, es decir; dicen ganar más de 100 mil pesos mensuales, en realidad es el doble, es una vil grosería. Y no se diga de la falta de transparencia en la percepción de bonos, gratificaciones y demás, de eso no hay nada y se debe solicitar.
No creo que sea un asunto populista pero después de los sueldos tiene que venir la limpia en los procesos de contratación de bienes y servicios, pues los gobiernos compran caro y hacen como que no se dan cuenta o le compran al primo de un amigo y otras mañas de la política. Señores, es parte de la ética en el servicio público, ojalá reflexionen y con este tipo de medidas se vayan ganando los votos desde ahorita para las próximas elecciones.

OPINIONES MÁS VISTAS