Uno hasta el fondo

La casa ‘mater’

Gil Gamés

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil vio un video de tres minutos. El presidente electo recibió al rector Graue en su casa de la cuarta transformación. Gamés no quisiera exagerar, pero la verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Morena y el presidente Liópez) nunca había visto nada así. Un presidente, electo o en funciones, da lo mismo, le da la bienvenida al rector de la UNAM y le da palmadas en la espalda. “Estamos terminando una reunión, una plática con el rector de la UNAM”, el rector Graue interrumpe: “su casa”, y el presidente Liópez le dice: “nuestra casa Mater. Platicamos de muchas cosas y desde luego tratamos el asunto del movimiento que de manera legítima están impulsando los jóvenes, para que se acaben los abusos, la violencia en la UNAM. Estamos conscientes de que es una demanda justa y que los jóvenes están actuando con mucha responsabilidad”. El presidente electo le da la palabra al rector Graue y éste dice que el comportamiento de los jóvenes ha sido ejemplar, “necesitamos que estas demandas se canalicen por las vías correctas del diálogo”.

Los pingüinos

Leídas así estas palabras no encierran misterio alguno, pero si usted las ve, a veces es necesario ver las palabras, el resultado es muy distinto: mientras el presidente electo habla, el rector, con los hombros en alto, oculta su cuello y asiente con una cara de temor y pena, de dolor y preocupación, como si se hubiera robado unos pingüinos Marinela y lo hubieran descubierto en el acto inaudito. ¡Usted se ha robado unos pingüinos! Pero el presidente electo lo comprende y le jabona la espalda con la palma de la mano. Pese a la gravedad del momento, todo es armonía y felicidad.

Agradecimiento

Dice, y dice bien, el Presidente electo que espera que se castigue a los responsables manteniendo la autonomía: “Tengo confianza en que se va a mantener la estabilidad. Hay que procurar eso”. Un cariacontecido y mudo rector Graue asiente. Ande, rector, ánimo, póngale vitaminas, no la amuele, deje los pingüinos, o que se los lleve su colaborador Volpi al Hay Festival, y usted a defender con carácter la máxima casa de estudios porque junto al presidente usted, rector, se vio con miedo, con el perdón de Gilga, a quien por cierto ese mismo rector le simpatiza.

“No aceptar la violencia. Diálogo, diálogo, diálogo, diálogo”. Gil suscribe las palabras del Presidente electo, faltaba más. Al cierre de la entrevista, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México le da las gracias al presidente. Mecachis: “Gracias a usted por su comprensión de la universidad”. No empecemos con obsecuencias, farfulló Gil en el amplísimo, lo innecesario siempre será innecesario, dijo el filósofo. Ya en serio, no agradezcamos al poder, aun cuando muchos consideren que es un poder bueno y extraordinario. En fon.

Más populismo más

El Centro de Acopio de frases del populismo sigue muy activo, llegan latas conceptuales, ropa leída, medicinas con definiciones, mucha agua de la transparencia, en fon, mucha solidaridad llega al albergue de los libros del populismo. Geografía del populismo. Un viaje por el universo del populismo desde sus orígenes hasta Trump (Tecnos, 2018), un cernido de 22 autores con un prefacio de Enrique Krauze. Ángel Rivero, Javier Zarzalejos y Jorge del Palacio escriben en la introducción: “El problema del populismo sobreviene cuando el malestar con la democracia, debido a la crisis política, social, económica, cultural, se combina no ya con el surgimiento de políticos populistas, sino de partidos populistas. Esto es, cuando el discurso de la demagogia no corresponde al estilo personal de un político medrador sino que se convierte en la ideología de un movimiento que busca estructurar el debate público en sus términos. Es entonces cuando el malestar con la democracia es conceptualizado como ausencia de democracia y es en ese preciso momento cuando el partido populista se presenta como portavoz de una democracia ‘más auténtica’ que servirá para sanar todos los males de la sociedad”.

Todo es muy raro caracho, como diría Beethoven: El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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