Uno hasta el fondo

Oh, no

Gil Gamés

Ustedes no pueden ver a Gil, pero su parecido con Moctezuma es extraordinario; de hecho, se sabe que Gamés tiene un penacho tamaño estándar que usa en el amplísimo estudio cuando escribe para esta página del fondo y que han tratado de comprarle en diversas ocasiones hombres blancos del gobierno de Países Bajos. Y sí, señoras y señores, se nos vejó, se nos maltrató y se nos conquistó. ¡Pidan perdón, colonizadores! Los pueblos originarios esperamos sus disculpas.

A la espera de que se nos pida perdón, realizaremos danzas ancestrales al dios de la lluvia y luego le entregaremos nuestros corazones a Quetzalcóatl, no en un sentido figurado, se entiende, sino de verdad, jugaremos beisbol con los corazones de unos hombres capturados en tremenda guerra de las flores. Jonrón con el corazón de Pepecatzin, cuarto bat de los Xochicalcos: se va, se va, ¡se fue! Otro corazón que se eleva al cielo.

Mientras llegan las disculpas (se están tardando) que nos merecemos, Rafalitzin Tonatiuh preparará un pozole delicioso con carne humana: ¿lo quiere de muslo, de nalga o de panza? Los historiadores lo saben: cuando Moctezuma y Cortés se encontraron, el gran tlatoani pudo ver el futuro: mira Hernán (no Gómez, no empiecen), un día un gran hombre será presidente de estas chinampas, un hombre que por cierto tendrá una aprobación monstruosa y nos defenderá de las sevicias con que nos humillarán. Moctezuma se las traía con los vaticinios y además era cobardón. Hernán (no Gómez, no sigan), le dijo: serán peras o manzanas, pero por vía de mientras te caes con todo el oro del mundo. Lo demás fue horrible, hubo de todo, hasta pedradas, noches tristes, puentes de Alvarado, en fon.

La neta

Gil no da crédito y cobranza. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Por favor, control de impulsos. Lo nunca visto: el presidente Liópez Obrador ha creado en unas cuantas horas un serio problema diplomático con España y muy probablemente con el Vaticano por una ocurrencia, algún consejo mal dado y peor recibido.

Ustedes lo saben y suben, el Presidente pidió al rey de España, Felipe VI, y al papa Francisco que se disculpen por las vejaciones que los pueblos originarios de México sufrieron durante el periodo de la Conquista. En un video publicado en sus redes sociales, nuestro Presidente detalló que envió una carta tanto al rey español como al pontífice para que ofrezcan una disculpa. Ay, Dios mío.

“Envié ya una carta al rey de España y otra carta al papa para que se haga un relato de agravios y se pida perdón a los pueblos originarios por las violaciones a lo que ahora se conoce como derechos humanos”.

Liópez Obrador calificó la Conquista como una invasión en la que se cometieron “muchas arbitrariedades”: “se sometió a los pueblos que habitaban lo que ahora conocemos como nuestra América, todo el continente nuevo, recién descubierto”. Jesús Ramírez Cuevas soltó el borrego de que el Presidente se llamará desde ahora Liopantzin Tlacaelel II. Como lo oyen ustedes. Trascendió que Liópez Obrador se pedirá perdón a sí mismo.

¡El Presidente envió esa carta el primero de marzo! El Estado español ha respondido con una carta que empieza así: “El Gobierno de España lamenta profundamente que se haya hecho pública la carta que el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos dirigió a S.M. el Rey el pasado 1 de marzo, cuyo contenido rechazamos con toda firmeza”. Mecachis en veinte, ¿estamos locos?

El precursor

Durante la tarde del día en que supimos de esa carta delirante, Joaquín López-Dóriga en su cuenta de Twitter, y Marco Levario Turcott, en la suya, mandaron al cielo un mensaje del 12 de octubre de 2017 en la cual Maduro le exige al rey de España que pida perdón: “No puede ser que España celebre el 12 de octubre como un día de fiesta nacional. Fiesta de la muerte, de la invasión, de la tortura, del genocidio. ¿Qué celebra España, qué celebra el rey de España? Que el rey pida perdón y haga una indemnización histórica”.

Con la pena. ¿Qué dirá el Presidente? ¿Qué le contestará el canciller Ebrard al gobierno español y al Vaticano? La ignorancia es un enemigo poderosísimo de los gobiernos. Oh, no; oh, sí.

Todo es muy raro, caracho, como diría Rafael Alberti: “Me marché con el puño cerrado. Vuelvo con la mano abierta”.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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