Sobre héroes y hazañas

El sueño del azar

Gilberto Prado Galán

Samuel Taylor Coleridge y René Descartes tuvieron, cada quien por su lado, obviedad de Perogrullo, sueños premonitorios. El primero soñó un largo y hermoso poema sobre el último emperador Kan: Kublai Khan. El segundo soñó las coordenadas de la geometría analítica. 


Antenoche me desperté con un poema tatuado en la mente. La semana pasada, en mi curso de San Angelín, había mencionado La moneda de hierro de Jorge Luis Borges, un poema que da título al libro epónimo. La moneda de hierro es la conjunción del azar (la moneda) y el destino (es de hierro tu destino/como tu juez). 


El poema soñado es éste: 

“Cada minuto una moneda/rasga la piel del aire/con porvenir de incógnita./Cada minuto una moneda/hiende el límpido cielo/para besar la tierra./Cada minuto una moneda/ilumina mi sombra/con caireles de luz impredecible./Cada minuto una moneda/cara o cruz en la noche/águila o sol en el día./Encendida la vela, de otro modo/respira tu memoria”. 


Confieso que la transcripción del poema me estremeció. También confieso que yo mismo quedé sorprendido, atónito, por el quebranto de la previsión cifrado en los últimos versos.

Si todo el poema giraba sobre el gozne temático del azar, pregunto: ¿por qué razón irrumpen unos versos de calado nostálgico en el remate o desenlace de la pieza lírica? No lo sé.

Acaso significa que mi tristeza se va diluyendo y que en mi corazón impera ahora el ademán resignado. Ojalá que sí. Y que Dios nos guarde siempre. 



gilpradogalan@gmail.com

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