Cruzando el Charco

¿Quién teme a Donald Trump?

Guillem Martí

Los medios de comunicación acostumbran a dividir su oferta informativa en bloques como política, internacional, economía, sucesos, deporte, cultura y opinión. Pero desde hace un par de meses parece que el periodismo internacional ha engendrado una nueva sección informativa: “Trump”.

Aunque para ser más exactos deberíamos llamarla “Linchamiento mediático a Trump”.

Día tras día, los medios de comunicación dedican una buena porción de su oferta informativa a criminalizar al flamante presidente de los Estados Unidos de América. En política es costumbre dar 100 días de gracia a los nuevos gobiernos para observar como se desarrollan antes de coserlo a críticas. No obstante, a Donald Trump le han bastado 12 días de mandato para lograr lo que nadie antes había logrado.

Ni los peores dictadores recibieron unas condenas tan duras a las dos semanas de la toma de poder. Lenin, Hitler, Castro, Pinochet, Mugabe y Chávez recibieron un trato ambiguo por parte de la prensa internacional durante sus primeros meses de tiranía. ¿Qué ha hecho Trump para merecer esta vociferante, visceral y unánime reacción alrededor del planeta? Las críticas se centran en 5 grandes puntos: belicosidad, machismo, inmigración, comercio internacional y el muro.

Los medios de comunicación afirman que Trump nos acerca a una nueva guerra mundial. Pero cuando Obama incrementó en un 43% el presupuesto militar respecto a Bush; llevó a cabo operaciones militares en 138 países, un 30% más que su predecesor (datos de SOCOM); tensó las relaciones con China y Rusia hasta el punto en que Forbes México titulara en abril del 2015 “Estados Unidos quiere una guerra nuclear con Rusia”; y en 2016 lanzó una bomba cada 20 minutos; nadie se puso nervioso.

No obstante, cuando Trump mejora las relaciones diplomáticas con Rusia, en lugar de celebrarlo, lo acusan de ser un topo.

Tengo la profunda convicción de que toda discriminación por razón de género debe ser abolida y de que las mujeres deben poder interrumpir su embarazo si así lo desean. Me siento orgulloso de que 1.5 millones de mujeres (y hombres) salieran a la calle para exigir a Trump que mantenga los grandes adelantos que en materia de feminismo logró la Administración Obama.

Pero aun creyendo que mi postura es la correcta, no puedo olvidar que año tras año millones de personas en todo el mundo se manifiestan para exigir justo lo contrario. Y también ellas tienen derecho a voto. Así que, a pesar de estar satisfecho con la generosa cobertura a la Marcha de las Mujeres, me inquieta que los medios de comunicación escondan los movimientos antagónicos en un intento de deslegitimar a un presidente elegido democráticamente.

Desde el 11S se han acelerado las deportaciones y se han endurecido las condiciones de acceso al visado estadounidense. Bush deportó 2 millones de indocumentados y Obama a 2.5 millones, por lo que cuando Trump prevé 3 millones de deportados no hace más que mantener la tendencia de los últimos años. En esta línea, la semana pasada decretó que durante 120 días se suspendería la entrada de refugiados y durante 90 días la concesión de visados a los inmigrantes de Líbia, Sudán, Somalia, Siria, Irak, Yemen e Irán. La intención es revisar los protocolos de acceso desde países inmersos en conflictos bélicos y con fuerte presencia de grupos terroristas. Puede parecer una medida expeditiva, pero la mayoría de países europeos llevan años bloqueando sistemáticamente la entrada de refugiados.

¿Porqué nadie ha abierto la boca durante este tiempo? ¿Y porqué se manipula el decreto de Trump afirmando que es un veto a todos los musulmanes?

Los medios de comunicación del mundo entero también han puesto el grito al cielo con el rechazo de Trump al TPP (acuerdo de libre comercio del Pacífico). Pero la realidad es que son muy pocos los que defienden el acuerdo comercial alcanzado por la Administración Obama. De hecho, el presidente saliente no se atrevió a presentar la propuesta al Congreso porque sabía que sería rechazada. La misma Hillary Clinton afirmó en octubre de 2015 “I oppose it now, I’ll oppose it after the election, and I’ll oppose it as president”. ¿A qué viene entonces tanto revuelo?

Desde luego es vergonzoso que se construya un muro fronterizo en pleno S.XXI. Pero es curioso que otros muros levantados recientemente en Arabia Saudí, Hungría, Croacia, Bulgaria y Grecia o algunos más antiguos como los de España, Israel y Chipre, no despierten la misma ira. Sobretodo sorprende que Bill Clinton construyera en 1993 más de 1,000km de muro en la frontera con México sin que nadie abriera la boca ni exigiera su demolición en los siguientes 24 años. ¿Porqué el muro de Clinton ilustra todas las noticias sobre el muro de Trump pero nadie está interesado en hablar de él?

A mi parecer, Donald Trump está cometiendo graves errores. Pero la mayoría no distan de los errores cometidos por sus predecesores. La diferencia está en el trato mediático que se le está dando. ¿Cuál es el motivo de esta doble vara de medir a la hora de valorar las políticas de Obama y las de Trump? Tal vez, el establishment estadounidense se ha puesto nervioso al ver que a pesar de dotar a su candidata con 40 veces más fondos para la campaña electoral que su rival, no han sido capaces de comprar la presidencia. Tal vez, algunos tengan miedo de que un presidente capaz de someter al Partido Republicano y derrotar al Partido Demócrata se atreva a arrancarles sus privilegios. Tal vez, algunos están dispuestos a manipular la opinión pública para mantener su ilegítimo poder.

Donald Trump afirma que apartará al establishment de Washington y devolverá la democracia al pueblo. A pesar de la fuerte oposición mediática está logrando lo primero, habrá que mantenerse alerta para que cumpla también lo segundo.


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