Doble mirada

¿De verdad cerrar ductos acabará con el ‘huachicol’?

Guillermo Valdés Castellanos

Cerrar los ductos no es una solución real, necesaria ni sostenible para evitar el robo de gasolina. Aunque parezca un meme, es el equivalente a cerrar las autopistas para que no se roben las cuotas, o cancelar el suministro eléctrico para impedir el consumo gratuito de quienes se conectan con diablitos. Abastecer la gasolina vía pipas, además de incrementar los costos de Pemex y afectar sus finanzas de manera significativa, genera desabasto con grandes costos económicos, sociales y políticos asociados y no impedirá que pronto comiencen a asaltar las pipas.

Cerrar los ductos para presumir la reducción del robo de gasolina que ya no circula por ellos es un insulto a la inteligencia y un engaño a la sociedad, ya que nada impide que una vez reabiertos continúe el saqueo, pues poco se ha hecho para desmantelar la estructura criminal del negocio dentro y fuera de Pemex ni para mejorar sus sistemas de seguridad; además, la vigilancia por parte del Ejército de los ductos será parcial y temporal.

Lo que se requiere para terminar con el problema es mucha inteligencia policial y un esfuerzo masivo de la PGR para convertir esa inteligencia en expedientes válidos judicialmente, lo que implicaría el trabajo de cientos de agentes del ministerio público y de peritos. Luego, el Ejército tiene que ubicar y detener (con órdenes expedidas por jueces que validaron los expedientes), mediante operativos bien planeados y mejor ejecutados, a los miembros de la múltiple y compleja estructura criminal que planea y ejecuta el robo de combustible y las redes que lo comercializan y lavan el dinero. Así de sencillo y complejo.

Existen tres componentes del problema a los que se tiene que aplicar lo anterior. Uno, a la corrupción interna de Pemex. Pero en la empresa hay otro problema a solucionar: las enormes deficiencias organizativas y operativas en materia de seguridad. ¿Ha oído usted de algún plan para subsanar estas últimas más allá del “me canso ganso que vamos a acabar con la corrupción”? Hay mucha tecnología nueva para la seguridad de ductos; son necesarios sistemas de control de confianza de personal, entre otras cosas. ¿Alguna propuesta hecha por el director de Pemex? Parece que no tiene ni idea.

Segundo, las decenas de bandas huachicoleras y el enorme respaldo social que tienen de sus comunidades. ¿Alguna estrategia para desmantelar las primeras y para proponerle a las segundas otras fuentes de ingresos y de organización comunitaria diferente a la delincuencia? Ninguna pista de las secretarías de Seguridad ni de la del Bienestar que dejen entrever un plan al respecto.

Tercera, la comercialización y el lavado de dinero. Que la PGR ya tiene mil 700 carpetas de investigación o que ya descubrieron 45 mil millones de pesos de producto del lavado de dinero del huachicol son puras sospechas sin evidencia jurídica sólida. Hablan para justificar el desastre del desabasto, porque hacer eso en 20 días es imposible. Nadie duda que hay miles de implicados y miles de millones de pesos saqueados, pero les llevará muchos meses demostrarlo y lograr que los jueces condenen a los dueños del negocio.Y eso, si hacen bien y rápido las cosas. Por favor, sean serios y gobiernen.

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