Doble mirada

La trampa y el milagro

Guillermo Valdés Castellanos

El punto de partida es simple. La migración centroamericana y de otras nacionalidades hacia Estados Unidos vía el territorio mexicano no tiene solución en el corto ni el mediano plazos (próximos 20 años, por lo menos). Solo puede administrarse.

Además, el escenario más probable es que el fenómeno se agrave en los próximos años por la crítica situación de los tres principales países expulsores (Guatemala, El Salvador y Honduras) a los que probablemente se sumen mayores flujos desde Cuba, Nicaragua y hasta de Venezuela, sin descontar los africanos que ya encontraron la ruta. Esto por el lado de la oferta. La economía de Estados Unidos sigue demandando mano de obra. No deben perderse de vista los beneficios que obtienen miles de empresas estadunidenses —agrícolas, de la construcción y de servicios de todo tipo— que funcionan y crecen gracias al trabajo de los migrantes. Se juntan el hambre y las ganas de comer. Y México es la parte de en medio del sándwich. No podemos llevarnos nuestro territorio lejos de Estados Unidos.

Para completar el panorama, tómese en cuenta el gran negocio que significa la migración para las bandas criminales que organizan y operan el flujo migratorio. De 6 o 7 mil dólares para arriba por cada migrante. Multiplique por cientos de miles al año y el resultado es una cantidad estratosférica.

¿Cuáles son las opciones de AMLO? No hay muchas.Tenemos cinco días y quien decidirá si le gusta es un político no confiable, agresivo, antimexicano e instalado en la lógica electoral: Trump. Primera: cerrar la frontera. Imposible. En los 960 kilómetros de frontera con Guatemala, según datos de México, hay ocho cruces formales; 32 cruces informales de vehículos y más de 350 de personas. De acuerdo con el gobierno de Guatemala, los cruces informales rebasan los mil. La puerta está abierta y no hay manera de cerrarla.

Segunda. Promover el desarrollo de Centroamérica. Desde mediados del siglo pasado ha habido muchos planes para hacerlo (Contadora y Plan Puebla Panamá, por mencionar dos) y todos han fracasado por falta de aportaciones financieras y de voluntad política de Estados Unidos. ¿Trump ayudando a Centroamérica? Por favor.

Tercera: la favorita de Trump. Que México se declare país seguro, de manera que Estados Unidos pueda negarse a recibir a los migrantes que hasta ahora se entregan en la frontera de ese país para solicitar asilo, pues su ley lo obliga a hacerlo. Así, México se quedaría con todos los migrantes. ¿Se imaginan las dimensiones del problema social, humanitario, económico y laboral de esos cientos de miles de migrantes de cada año instalados permanentemente en México? Imposible. Además, ¿a cambio de qué? ¿de que Trump vuelva a ganar la Presidencia?

Cuarta. Incrementar la capacidad de detener en los estados del sureste a los migrantes y repatriarlos. Eso costaría entre mil y 2 mil dólares por migrante, si es que se les halla a todos. Multiplique por 500 mil y sabrá que no tenemos ese presupuesto, ya que en tiempos de la 4T solo hay dinero para los programas y obras prioritarias de AMLO. Además, el costo político de una política represiva que generaría violencia y violaciones múltiples a los derechos humanos sería enorme. Por tanto, la quinta opción para salirse de la trampa de Trump es la más viable: que la virgen de Guadalupe nos haga el milagro. Ojalá y Ebrard sea un hombre de fe.

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