Columna de Gustavo Hirales Morán

Crítica al informe del EAAF

Gustavo Hirales Morán

Se afirma que todos los fragmentos óseos encontrados en todas las cuadrículas significativas de la retícula principal "se encontraban alterados térmicamente en forma severa", y que "el nivel de alteración térmica de los restos variaba significativamente entre la carbonización y la calcinación". Y pese a ello, ¿se dice que no hubo un fuego capaz de quemar a un número indeterminado de cuerpos humanos, máximo 43?

Las armas: en el basurero de Cocula, los expertos encontraron casquillos y otras evidencias de que ahí habrían sido disparadas 39 armas, de las cuales solo cuatro serían armas cortas. "Esto implica que... solo cuatro armas son consistentes con las declaraciones de los inculpados".

Pero uno de ellos (Jonathan Osorio Cortés) declaró: "Vi que El Pelón, Mente o Cerebro, Pardo, llevaban armas largas como cuernos de chivo" (citado por el EAAF). Por fin: ¿llevaban o no armas largas los "inculpados"?

Ahora bien: ¿metodológicamente es válido creer a los "inculpados" cuando (algunos) dicen que solo llevaban armas cortas, pero se desdeña al que dice que también llevaban armas largas, y no tomar en cuenta cuando dicen cómo quemaron a los normalistas, pese a la absoluta coincidencia en lo declarado por los inculpados directos y la imposibilidad de que se pongan de acuerdo para declarar en un solo sentido?

Restos óseos humanos: "La severa multifragmentación y alteración térmica de los restos humanos recuperados en el basurero de Cocula limitó enormemente la información que pudiera extraerse de ellos en el análisis antropológico, odontológico, genético y traumático de los mismos". O sea, fueron quemados.

Los dientes. "Los dientes recuperados en el basurero de Cocula mostraron este rango completo de daño térmico (o sea el máximo hasta volverlos "irreconocibles e irrecuperables"). Se concluyó que el fuego alcanzó un mínimo de 800° C, con una distribución desigual, posiblemente indicando múltiples fuegos a lo largo del tiempo o una alteración de la zona donde se encontraron los restos (?). La determinación de la temperatura mínima se basa en la condición de las estructuras dentales recuperadas, pero podría haber sido mayor de haberse considerado otros fragmentos irreconocibles y, por lo tanto, irrecuperables". Luego entonces, ¿sí hubo un gran fuego, pero no para quemar a 43 cuerpos?

Las prótesis. A partir del hallazgo de dos prótesis dentales se concluye la presencia de restos de al menos un individuo cuyas características dentales no corresponden con ninguno de los normalistas desaparecidos. Pero ¿en qué se basa el EAAF para determinar que ninguno de los estudiantes usaba esas prótesis? Solo en entrevistas con los familiares.

Sigue: "Finalmente, el hallazgo de restos óseos humanos en la Concentración 4, del basurero de Cocula, es importante. Llama la atención encontrar restos humanos quemados en lo que parece un pequeño fogón con restos de neumáticos a más de 20 metros de la retícula principal. Este hallazgo abona la posibilidad de considerar el basurero de Cocula como un sitio relativamente habitual de quema de restos humanos". O sea, sí quemaban los sicarios cuerpos humanos en el basurero de Cocula, ¡pero no a los normalistas de Ayotzinapa!

Cuando Sergio Sarmiento le preguntó a Mercedes Doretti, del EAAF, si se pudo haber registrado la quema de un número menor de cadáveres, ella responde: "Es importante no cambiar las hipótesis por como venga la evidencia". Comenta Sarmiento: "Qué curioso. Para conocer la verdad habría que tener la actitud opuesta: las hipótesis deben cambiar según (vengan) los indicios y las pruebas. Así, por lo menos, funciona la ciencia".

Prosigamos: analizan los expertos del EAAF los tipos de trauma encontrados en los restos: ante mórtem, peri mórtem y post mórtem: "Solo se pudo identificar con claridad trauma peri mórtem en un fragmento. Se trata del Espécimen G7-001, que muestra posible trauma consistente con una lesión de salida de proyectil de arma de fuego y corresponde a un fragmento de bóveda craneal o calota".

Y luego: "Es importante reiterar que la ausencia de otros fragmentos en donde poder individualizar lesiones por trauma peri mortem, se encuentra relacionada con la severa multifragmentación de los restos y con la alteración térmica post mortem de los mismos. En la medida en que el tamaño de los fragmentos disminuye y la alteración tafonómica o post mórtem aumenta, la posibilidad de identificar con solidez trauma peri mórtem decrece significativamente".

Detrás del lenguaje abstruso, propio de iniciados, lo que se afirma es que sí hay evidencias de que alguno o algunos de los restos humanos encontrados en Cocula correspondan a personas que murieron de manera violenta (balazos), pero no es posible sacar más conclusiones al respecto por "la severa multifragmentación de los restos y con la alteracion térmica post mórtem de los mismos". O sea, los asesinos hicieron bien su trabajo: los balearon, los quemaron y los trituraron, por lo que no podemos saber quiénes eran.

Pero, ¿cuál es realmente el punto clave del informe del EAAF? El de los restos recogidos el 15 de noviembre de 2014 en la ribera del río San Juan.

"En dicha diligencia —afirman—, peritos de la PGR recogieron evidencia consistente en 42 elementos balísticos, muestras de tierra y otros elementos no biológicos sin haber avisado ni contar con la presencia del EAAF". El agravio fue tan grande que "el EAAF planteó esta seria irregularidad en reunión con el procurador Lic. Murillo Karam... solicitando considerar excluir o evaluar la legalidad de la evidencia recuperada en esa oportunidad por la PGR en el basurero de Cocula".

Entonces, como los expertos argentinos no estuvieron presentes, la diligencia del Ministerio Público de la Federación, de resguardar evidencia, y la evidencia misma, ¡deben considerarse ilegales!

Conclusiones del EAAF:

Primero: llama la atención el contraste entre el tono moderado de las conclusiones, con el exaltado de la rueda de prensa y las declaraciones ("se sembraron pruebas"). No es lo mismo decir que la investigación "no respalda la hipótesis", que decir "no hubo pira humana en Cocula". De premisas muy aproximativas o solamente negativas (no hubo, no se encontraron, etcétera) se obtienen conclusiones irreductibles. Tanto como para negar la necesidad de otra investigación en el basurero.

Segundo, no hubo "incineración en masa" de 43 estudiantes, sea, pero entonces, ¿cuál sería un número adecuado para afirmar lo contrario? ¿20?, ¿25?

Tercero, el EAAF "no ha hallado evidencia científica" para establecer relación entre los estudiantes desaparecidos y el basurero de Cocula. Pues no la halló, pero otros, legalmente habilitados, sí la hallaron (PGR).

Cuarto: en opinión del EAAF "no existen elementos científicos suficientes por el momento" (sic) para vincular los restos hallados en el basurero con los encontrados en la bolsa del río San Juan (de donde proviene la identificación de los restos del normalista Alexander Mora Venancio), pero no dicen de qué elementos se está hablando, más allá de que no estuvieron en la recolección de la evidencia.

En síntesis: muy vagas las premisas para conclusiones tan contundentes. Para enterrar a la "verdad histórica" hacen falta mucho más que hipótesis, disgresiones y aproximaciones.

*Ex guerrillero, escritor y consultor

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