Día con día

Impericias de la Cuarta Transformación

Héctor Aguilar Camín

No hay una propuesta importante del gobierno de la Cuarta Transformación que no haya recibido una crítica de los conocedores del tema.

Pocos creen que haya 500 mil millones susceptibles de ahorro en el presupuesto. O que tenga sentido hacer una refinería en Dos Bocas, Tabasco. Incluso que sea rentable o viable el Canal Transístmico.

Característico del nuevo gobierno es oír poco o nada a los expertos. La nota de estos días es que someterán a consulta popular el menos popularmente conocido de los asuntos: si se debe o no continuar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

Es como poner a votar a los pacientes si están de acuerdo o no con algún fármaco que no han probado.

La verdad, no hay nada inteligente que un ciudadano común pueda decir sobre prácticamente nada que implique un conocimiento especializado. Salvo que sea su especialidad.

La consulta popular sobre el aeropuerto es un despropósito y una manipulación. También una irresponsabilidad política frente a decisiones que la autoridad tiene que tomar, se equivoque o no, con ayuda de los que saben y con la seriedad de quienes tienen legitimidad para decidir.

Una de las fortalezas de la Cuarta Transformación es la popularidad de su gobernante y sus proyectos. Una debilidad de sus proyectos es el frecuente desacuerdo de los expertos respecto de su pertinencia o su viabilidad.

Popularidad no es conocimiento.

Si el maestro de aritmética te dice en la clase que tus sumas están mal, deberías creer en el maestro de aritmética, aunque no sea un maestro popular en la escuela.

Pondré en los días que siguen dos ejemplos de propuestas de la Cuarta Transformación que no resisten la primera inspección de los expertos: la propuesta de seguridad y la siembra de un millón de hectáreas en la selva del sureste.

No es que los expertos tengan siempre la razón. Es que en los planos de los edificios de la Cuarta Transformación hay tantas cosas improbables, inviables o imposibles de lograr, según los expertos, que valdría la pena volver a pensar cada cosa para ajustarla a la realidad.

hector.aguilarcamin@milenio.com



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