Día con día

Las enfermedades catastróficas y el nuevo gobierno

Héctor Aguilar Camín

Mucho antes de ser secretario de Salud, una de las obsesiones de Julio Frenk era el carácter catastrófico de las enfermedades desde el punto de vista económico.

Para atender una enfermedad inesperada o un accidente grave, las familias sin seguro médico podían, pueden, perder todo su patrimonio, contraer deudas asfixiantes, cambiar de clase social.

Una de las piezas maestras del Seguro Popular fue por eso el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos (FPGC), calculado para que la red de salud pública pudiera hacer frente a las contingencias de salud que son a la vez frecuentes e impredecibles.

Entre 2013 y 2018, dicen Julio Frenk y Octavio Gómez Dantés en una reflexión sobre el Seguro Popular, con recursos del FPGC se atendieron 98 mil niños que requerían cuidados neonatales, 13 mil casos de cáncer infantil, 18 mil casos de cáncer cérvico uterino, 51 mil casos de cáncer de mama y 93 mil casos de sida.

En el proyecto de recentralización del sistema de salud que propone el nuevo gobierno, se ha planteado que podrían utilizarse los recursos de ese fondo para regularizar la situación de 80 mil médicos, asunto importantísimo, seguramente necesario, pero que sería el equivalente, dentro del sector Salud, a tapar un hoyo grande haciendo un hoyo mayor.

Si los recursos del FPGC fueran redirigidos a esta cuenta corriente, dicen Frenk y Gómez Dantés, se empobrecería el rendimiento no solo de la red de atención del Seguro Popular, sino de los mismísimos Institutos Nacionales de Salud, orgullo de la medicina pública mexicana.

“Entre 2013 y 2018 “, escriben los autores, el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos, “transfirió a estos y otros hospitales 5 mil millones de pesos para cuidados intensivos neonatales, 12 mil millones de pesos para el tratamiento del cáncer de mama y 17 mil millones de pesos para el tratamiento del VIH/sida”.

Concluyen Frenk y Gómez Dantés: “La expropiación de este fondo representaría una auténtica catástrofe para las decenas de miles de personas que dependen de él” (“Salud: focos rojos” https://bit.ly/2TWMePG).

Se dice que el nuevo gobierno no escucha a los expertos. No lo creo. Ojalá que no. Aquí está la voz de unos expertos que deberían escuchar.


hector.aguilarcamin@milenio.com





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