El Manubrio

La pesadilla de la moto

Héctor Zamarrón

Acabo de estrenar una moto, bueno, en realidad es una motoneta, un scooter muy cómodo para cuando mi día está lleno de viajes o cuando recorro distancias que en la bicicleta ya son muy difíciles. A bordo de ella puedo ver la pesadilla que se avecina, soy parte de ella.

Cada día se suman mil 500 motocicletas a la circulación en el país, y unas 140 de ellas a Ciudad de México, según datos del reporte de vehículos a motor en circulación que elabora el Inegi. Al inicio del siglo había 55 mil motos en la capital, ahora son 496 mil, 3.5 millones en el país.

Ciudades llenas de motos hay, como Moroleón o como algunas de Tabasco. Ahí ya están instalados en la pesadilla, esa que implica un ascenso en las muertes de jóvenes, pérdidas económicas por incapacidades y discapacidades, horas-hombre o años saludables perdidos.

Eso lo alerta la Secretaría de Salud, en cuyos hospitales se atiende a los motociclistas heridos o amputados en colisiones. En su Informe sobre seguridad vial más reciente señala que los conductores heridos tienen entre 20 y 39 años de edad y viven, sobre todo, en Nuevo León, Chihuahua, Jalisco, Guanajuato y Coahuila.

Aquí en México apenas es un mal sueño, pero esa pesadilla se vuelve el infierno cuando se observa lo que pasa en ciudades asiáticas o colombianas, Medellín y Bogotá, por ejemplo.

Pues hacia allá vamos, a menos que cambiemos el modo de transportarnos en México y el modelo de desarrollo que impulsamos al decidir políticas públicas y grandes inversiones.

A veces pienso en ello a bordo de mi moto, lo que me hace ser más cuidadoso y pasar de la tentación de pisar el acelerador a fondo, pero mientras el transporte público siga tan mal, los términos de la ecuación harán que el resultado sea la pesadilla previsible.

El Conapra llama a elaborar estrategias a escala municipal para proteger la vida de estos motociclistas, usuarios vulnerables de la calle. El llamado, sin embargo, tiene que ser más arriba: mientras gobernadores, legisladores, la jefa de Gobierno electa o el mismo Presidente no se percaten de esta epidemia mortal, la pesadilla no hará sino empeorar.

¡Despiértenlos ya!

hector.zamarron@milenio.com
@hzamarron

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