Relatos de andar y ver en bici

Octavo día. Roundstone a Clifden

Hernán Ramos Cobo

Siempre vamos a recordar nuestra llegada a Roundstone, desde donde escribimos hoy estas líneas. 

Afortunadamente existen la vida y los amigos, para contar con gran complicidad entre nosotros, el recuerdo de la noche de anoche, cuando estando todavía a 30 kilómetros de Roundstone y ya con la ausencia de luz llegándonos al cuello, adoptamos un pedaleo rápido y constante por una carretera completamente solitaria, en donde solo los animales de la gran campiña Irlandesa nos acompañaban en el recorrido.

Fue de esos momentos que definen un mundo en bicicleta, cuando volando por una carretera en solitario, te invade una inmensa felicidad, la cual se arranca desde la tierra que te ve pasar, para entrar a través de las llantas y la horquilla, por todo el cuadro, hasta llegar a la giratoria estrella y los pedales. Aquí tus pies la toman y se encargan de distribuirla por todo el cuerpo en forma de éxtasis y adrenalina. Solo el que lo vivió lo sabe.

Por todo el territorio Irlandés y ahora por la costa Connemara, hemos logrado captar la belleza natural de este país de titanes, donde por cierto nos han tratado de campeonato. En cada Pub, en cada esquina, hemos encontrado el buen trato de las personas, lo cual nos ha hecho tener un viaje a todo dar.

Roundstone es un pueblo de mar en el corazón de la costa Connemara, dentro del Wild Atlantic Way. Resulta que así decidieron denominar a todo este recorrido turístico que se extiende a lo largo del litoral oeste de Irlanda, desde Cork hasta Derry, pasando por esta zona del atlántico central donde ahora nos encontramos. 

Nos platica la gente que el concepto Wild Atlantic Way ha sido todo un éxito y se entiende, con estas costas tan dramáticas que fueron tomadas de un cuento y encima los carnales Irish con toda la actitud, combinación ganadora.

Han sido grandes días de buen cotorreo y buena dinámica entre los primos. Nos hemos llevado muy bien porque somos familia y porque en este tipo de recorridos en bicicleta, todos los pensamientos y las buenas vibras deben estar bien alineadas y orientadas a que las cosas fluyan de maravilla. Aquí no hay espacio ni tiempo para el pensamiento negativo ni para el pesimismo, al contrario, la buena dinámica y el éxito del recorrido dependen de que todos estemos convencidos de que “every little thing is gonna be all right”. Clásico Bob, y sus tres pequeños pajarracos.

Vamos camino a Clifden pero como el día es bello y hace sol, decidimos ir a la playa un rato. Son solo 30 km lo qué hay que pedalear, por lo que podemos tomar las cosas con calma, e ir a tirarnos en la playa un rato, nadar en estos fríos mares del norte, y echarnos unos botes. 

Como no te voy a querer Connemara coast. Como no vas a ser esta la costa que andaba buscando Connemara coast. Me gustaría que estuvieras siempre del otro lado de mi ventana Connemara coast. 

Cuantas veces más podré sentir la brisa de tu suelo Connemara Coast. 

Si quieres seguir nuestro recorrido, siguenos en Facebook tacobicimex o en Instagram tacomex.



Instagram @tacomex

OPINIONES MÁS VISTAS