Relatos de andar y ver en bici

Un viaje por Irlanda promocionando México y su cultura

Hernán Ramos Cobo

Ha sido un buen primer día en esta aventura de #Tacomex por tierras de Irlanda. Hemos tocado tierra Irish en punto de las 9 am y desde nuestra llegada, sentimos el buen rollo de la gente. 


Nuestro primer amigo fue el señor taxista que nos llevó a la tienda donde rentaríamos nuestro medio de transporte por los próximos 10 días. 


De nombre Brian el compita, en un principio se mostró rígido ante nosotros, sin embargo, conforme íbamos avanzando en el recorrido y contándole por qué estábamos en tierra celta, el compadre se fue abriendo poco a poco, hasta terminar diciendo entre risa y risa, “ohhh that’s a classic, fucking brilliant”. Estas palabras y conocer a Brian nos permite saber que la elección del país ha sido correcta.


Nos dejó en el bike shop del buen Paul McQuaid, con quien ya llevamos varias semanas comunicándonos por correo para tener listas las bicis indicadas. Al final no conocemos a Paul por qué no está en Dublín. Nos atiende su hermano Dara, buen compa, nos ayuda en el ajuste final de las rilas y nos da recomendaciones sobre el recorrido. 


En la tienda de bicis que tienen los hermanos McQuaid (River Cycles de nombre), se respira el ciclismo en su estado puro. Resulta que este amor por el deporte lo heredan de su padre, profesional del ciclismo de ruta hace décadas y entrenador del equipo de México en las olimpiadas del 68. Al escuchar a Dara expresarse sobre México, sobre los recuerdos de su padre, pienso que es muy lindo ver en las personas un vínculo con México. Todos tienen algo que ver con nuestro país y siempre es algo positivo. México trata con mucho cariño al mundo y eso nos hace sentir orgullosos.


“Órale pinches mexicanos”, frase universal que en español conoce todo mundo, nos dice Dara mientras nos da una bendición con la mano y nos invita a que le borremos de la tienda por qué se tiene que ir a ver a su contador. Así nos manda a dar nuestros primeros pedales a la orilla del Río Liffey, río que parte Dublín en dos, todo esto bien ordenados y por la izquierda. Aquí, como en toda Europa, las personas andan en sus bicis de una manera muy civilizada, respetando altos, señales de tráfico, semáforos y demás elementos que el hombre civilizado se ha inventado para propiciar el orden vial y mental. Aunque no soy un anarquista en bicicleta, término que acuñó mi hermano Ernesto, a quien le gusta rifársela en sentido contrario por la CDMX, sí le batallo un poco con tener que conducir como si fuera un coche. Al final creo que la bici es libertad y esto implica poder infringir un poco las reglas viales. Aquí, sin embargo, por el hecho de conducir por la izquierda y para evitar unas cuantas mentadas, habrá que andar con mucho cuidado.


Como nos pone un poco nerviosos esta primera toma de contacto con el asfalto Dublines, decidimos a la menor provocación meternos a un pub. Me comenta mi primo Andrés que se llaman así por ser un public room, espacio donde las personas se refugian de la nostalgia y del frío mientras se desayunan unas buenas Guinness. 


Abren temprano, cierran tarde y en ellos se respira la historia de este pueblo Irish que nos está cayendo poca madre.


No llevábamos ni dos tragos de la primera Guinness, cuando llega mi primo David a la mesa, acompañado de Gonzalo, paisano que trabaja en la cocina de este pub y que al ver a David con la camisa de México, se llenó de alegría. Resulta que es de Juarez, Chih., sus papás de Chávez, Coah. Llegó a Dublín a probar suerte como volante izquierdo de un equipo de segunda división. Nos platica de su historia, su efímero paso por el Santos donde no tuvo suerte. De pronto, desaparece por un instante, y regresa con su comida, sándwich con patatas. Ya salió de jalar y el parque frente al río es lindo como para echar sándwich, sin embargo, él se quiere sentar con nosotros y conversar de fútbol. No lo culpo. La patria está lejos y siempre es bueno encontrarnos fuera de ella, para vernos, reconocernos y abrazarnos como hermanos.


Mañana vamos a la embajada de México en Irlanda, nos recibe el C. Embajador, le vamos a llevar unos burros de hielera, inspirados nada más y nada menos que en los @Burrosdelapa, gran productor de burros en Torreón y figura de las redes sociales. Nos mantenemos en contacto y saludos a todas las personas que siguen esta historia. Intentaremos trasmitir cada sensación de esta aventura para fortalecer siempre el orgullo de nuestra mexicanidad. 



Si quieres seguir nuestro recorrido, siguenos en Facebook tacobicimex o en Instagram tacomex.



Instagram @tacomex

OPINIONES MÁS VISTAS