El país de las maravillas

Agua y acciones de gobierno

Horacio Salazar

Escribo estas líneas en la ciudad de México, donde llevamos días con noticias de trombas, aguaceros, granizadas, encharcamientos y demás frutos del exceso de agua. Mis zapatos, zarandeados por banquetas muy lastimadas y por el exceso de charcos, se aguadan y se endurecen en lo que sin duda será una vida breve.

Esto contrasta con lo que ocurre en Nuevo León. Cierto, ayer cayó algo de agua y los pronósticos sugieren que los calorones amainarán un poco este fin gracias a una que otra llovizna. Puede ser. Pero yo aquí me despierto a 10 grados y casi estoy olvidando lo que es vivir a más de 35.

Pero el tema es el agua en Nuevo León. Nunca como ahora se siente el impacto de la fenomenal estupidez que representó echar por la borda el trabajo que se tenía adelantado para el proyecto Monterrey VI en nombre de una independencia verbal apoyada por voceros que no han dicho ni pío en esta “emergencia” (El Bronco dice que no es una crisis).

Déjeme decir algo: vi una gráfica señalando que las presas del estado tienen agua para menos de un año. Supongo que así sería si no lloviera, algo poco probable porque justo está empezando el mes de lluvias. Pero es función del Estado anticipar estas situaciones, crisis o emergencias o como sea.

¿Y cómo está respondiendo el gobierno a la situación? Claro, con ocurrencias. Apenas empezarán el riego de jardines con agua tratada, algo que ya debía ser obligación legal desde hace mucho. Y El Bronco tenía que soltar su chiste: que la gente se bañe en tres minutos. Detrás del mensajito está una maña vieja del político: si te bañas en más de tres minutos, eres cómplice de la escasez de agua.

No, señor. Los habitantes de Nuevo León pagan a buen precio un agua que el Estado debe proveer, y no tienen por qué quedarse medio enjabonados porque a su mandatario se le ocurrió jugar al candidato en vez de gobernar. Él más que nadie debería entender que si a ojo del amo engorda el caballo, en su ausencia se desmanda hasta el borrego más dócil.

El colmo: se puso más viva la bancada de Movimiento Ciudadano para venderse como interesada en lo que le pega al pueblo: ahorraron 200 mil pesos y los usaron para llevar pipas a municipios del sur. La sequía tiene afectados los cerebros de quienes dan al gobernador el brillo de su sabiduría.

horacio.salazar@milenio.com



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