Columna de Humberto Cantú Rivera

Derechos humanos y responsabilidad empresarial

Humberto Cantú Rivera

La semana pasada tuvo lugar el Cuarto Foro Anual de la ONU sobre las empresas y los derechos humanos en Ginebra, espacio en el que Estados, empresas y sociedad civil dialogan sobre las buenas prácticas y los retos existentes para asegurar que las empresas no impacten los derechos humanos de terceros. ¿A qué derechos humanos se hace alusión? Usualmente se piensa de forma inicial en los derechos de los trabajadores, pero esta misión se extiende a los derechos a la privacidad, a la seguridad, al agua, la alimentación, la vivienda o incluso las formas de vida, entre otros.

Este foro surge tras la adopción por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos (PREDH) en 2011, que establecen tres pilares: la obligación del Estado de proteger los derechos humanos, la responsabilidad empresarial de respetarlos, y la necesidad de las víctimas de contar con mecanismos de remediación y reparación efectivos. Este instrumento internacional se ha consolidado como la principal referencia en el ámbito de la responsabilidad empresarial, y ha sido replicado por otras organizaciones internacionales y gobiernos. Precisamente en Ginebra, el Gobierno mexicano anunció el compromiso de desarrollar una estrategia nacional en la materia con base en los PREDH, que coadyuve a desarrollar una cultura empresarial de respeto a los derechos humanos en el país. Lo anterior es de singular trascendencia ante la constante participación de capital extranjero en el mercado mexicano (aún más con las recientes reformas energéticas y de telecomunicaciones), pero también ante la potencia y posición de numerosas empresas mexicanas a nivel internacional.

A las empresas les corresponde tomar acciones claras en este ámbito, aunque según el ramo de la industria en que operen dependerá el enfoque que deberán adoptar. Por lo menos, se espera que desarrollen mecanismos de debida diligencia y evaluaciones de impacto en derechos humanos de carácter permanente, así como establecer mecanismos de remediación internos para mitigar cualquier posible impacto a los derechos humanos. Un número importante de empresas con operaciones transnacionales han adoptado medidas pertinentes para minimizar el riesgo de incidir negativamente en los derechos humanos; esto no se limita únicamente al campo de acción de la propia empresa, sino también al de sus cadenas de suministro, donde se debe monitorear igualmente el respeto a los derechos humanos.

Como se puede observar, ya no se trata sólo de argumentar que son "socialmente responsables" a través de distintivos, sino de manifestar esa responsabilidad a través de medidas concretas para respetar los derechos humanos y prevenir su violación.


Investigador asociado de la Universidad Panthéon-Assas Paris II

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