Así las cosas...

Y ahora…

Humberto Mares

Increíble pero cierto. Lo que nunca pensamos, estimado lector, sucedió y sacudió a México. La obra del nuevo aeropuerto internacional en Texcoco se canceló.

Esto tiene muchas lecturas, dentro y fuera. “Se acabó el predominio de una minoría y la vinculación del poder económico y el poder político” dijo AMLO al anunciar la cancelación.

¿Quién manda, el pueblo o los mercados?, mi gobierno no estará al servicio de las minorías, no hay nada qué temer. Frases célebres del Presidente electo Andrés López Obrador y, mientras hablaba, el peso se desplomaba frente al dólar y los mercados internacionales y la bolsa de valores reaccionaban negativamente.

No somos especialistas en el tema financiero, pero era de esperarse. Lo dijimos aquí, que cancelar el proyecto de Texcoco dañaría terriblemente. Las reacciones por parte de la Iniciativa Privada fueron duras, concretas e inmediatas.

De inmediato el Presidente Peña Nieto señaló que cancelar el proyecto del NAIM requerirá recursos fiscales adicionales. “Durante mi administración la obra en Texcoco no parará", dijo, “A fin de no afectar ni dejar de cumplir las condiciones establecidas, los bonos que se emitieron para el financiamiento de esta obra, durante la actual administración, de aquí al 30 de noviembre, no se realizará modificación alguna, ni a la concesión ni a la ejecución del proyecto”.

Los señores del dinero salieron furiosos, unos menos que otros, y señalaron: “La decisión del presidente electo de cancelar el aeropuerto de Texcoco envía un mensaje grave de incertidumbre”, afirmó Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, en tanto Gustavo de Hoyos, presidente de la Coparmex, consideró que el presidente electo les mintió y que la consulta fue amañada e ilegal y que debe revisarse.

Estimaciones dicen que cancelar el Nuevo Aeropuerto podría costar 120 mil millones de pesos y se perderían 46 mil empleos, según el Consejo Coordinador Empresarial, y el mensaje grave de incertidumbre a mercados internacionales, inversionistas y ciudadanos.

Las calificadoras internacionales señalaron que se crea incertidumbre y la imagen de México cayó. La parte financiera se afectó y lo vimos en el precio del dólar, que dependemos en mucho de esa moneda.
Pedimos cordura y sensatez para salir de este hoyo en que nos encontramos. Creo que la IP y el gobierno entrante pueden solucionarlo.
Así las Cosas, hasta pronto.

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