Consultorio del deportista

Tendinitis rotuliana, la lesión que retiró a Nadal del US Open

Ignacio Cardona

Esta lesión conocida como rodilla del saltador, afecta al tendón que conecta la rótula (patela) con la tibia. El tendón rotuliano trabaja con los músculos del cuádriceps, la parte frontal del muslo, para extender la rodilla, de modo que sea posible patear, correr y saltar. También es considerado como un mecanismo desacelerador, evitando que la rodilla se flexione sin control cuando descendemos por una pendiente, escalera o simplemente nos sentamos.

La tendinitis rotuliana es más frecuente en los atletas cuyos deportes demandan saltar con frecuencia, como el basquetbol y el voleibol. Sin embargo, incluso las personas que no participan en deportes con saltos pueden sufrir tendinitis rotuliana.

El dolor es el primer síntoma de la tendinitis rotuliana que, por lo general, se presenta en la parte anterior de la rodilla, entre la rótula y en la unión del tendón con el hueso de la espinilla (tibia). Al principio, puede presentarse solo al iniciar la actividad física o después de un entrenamiento intenso. Puede empeorar hasta el punto de dificultar la práctica de deportes y si se deja evolucionar dificulta las actividades de la vida diaria, como subir escaleras o levantarse de una silla

Es considerada una lesión por uso excesivo, provocada por el estrés repetido en el tendón rotuliano. El estrés provoca pequeños desgarros en el tendón que el organismo intenta reparar. Sin embargo, a medida que los desgarros en el tendón se multiplican, provocan dolor por inflamación y debilitamiento del tendón. Cuando el daño del tendón persiste más de seis semanas, se lo conoce como tendinosis o tendinopatía.

Es posible que la combinación de factores, como el correr y saltar, se asocien con otros para desencadenar la inflamación. Con frecuencia se asocian a los aumentos repentinos en la frecuencia e intensidad de las actividades físicas o también hacer aquellas que aumentan la presión en el tendón. El cambio de calzado para correr, la contractura muscular del cuádriceps y en los isquiotibiales así como el desequilibrio muscular también deben de tomar en cuenta.

Si intentas superar el dolor ignorando las señales de advertencia del cuerpo, podrías causar desgarros cada vez mayores en el tendón rotuliano. El dolor de rodilla y la reducción de la función pueden persistir si no te ocupas del problema, y la tendinopatía rotuliana podría ser cada vez más grave.

Generalmente el diagnóstico se hace mediante la exploración física. En algunos casos se requiere de la ecografía para confirmar la sospecha. La radiografía puede realizarse para descartar una fractura, además, puede ser útil en los casos de niños que padecen dolor de rodilla debido a la enfermedad de Osgood – Schlatter (osteocondrosis).

La resonancia magnética puede indicarse en casos crónicos para hacer diagnóstico diferencial con otras patologías

Prevención


Para reducir el riesgo de tener tendinitis rotuliana, adopta estas medidas: No juegues cuando tengas dolor. En cuanto notes que tienes dolor de rodilla a causa de realizar ejercicio, coloca hielo en la zona y descansa. Hasta que ya no tengas dolor en la rodilla, evita las actividades que pongan tensión en el tendón rotuliano.

Fortalece los músculos. Los músculos fuertes de los muslos son más capaces de manejar la tensión que puede causar la tendinitis rotuliana. Los ejercicios excéntricos, que consisten en bajar la pierna muy lentamente después de haber extendido la rodilla son de especial utilidad.

Mejora tu técnica. A fin de asegurarte de que utilizas adecuadamente la función de los músculos.

Visita al médico si el dolor continúa o empeora, dificulta tu capacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas normales y notas hinchazón o enrojecimiento alrededor rodilla.

El diagnóstico y tratamiento oportuno puede evitar que el problema se agrave, llegando inclusive a facilitar la rotura del tendón.

Más vale prevenir.


dr.ignaciocardona@gmail.com

Twitter: @icardonam


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