Política cero

1994-2019

Jairo Calixto Albarrán

1994, el año que vivimos en peligro, el documental de mi querido Diego Osorno (al que conocí en la Cumbre de Monterrey del comes y te vas de Fox, y luego me dio un tour the force ahí donde la sultana del norte extraviaba para siempre cualquiera de sus aspiraciones al glamur), me hizo evocar muchas cosas de aquellos días en que te sentías como en película de Abel Ferrara: que supe de la muerte de Luis Donaldo Colosio a la mitad de un concierto de Scorpions en su parte más escandalosa; que nos dormimos un día al borde de llegar a la tierra prometida del primermundismo salinista, y nos despertamos en medio de un país en vilo develado por el levantamiento zapatista; que el PRI dejaba en claro que nunca dejaría de ser el dinosáurico PRI, que solo sería superado por el peor PRI de Peña; que Camacho Solís le quería jugar mago junto con Marchelo Ebrard, su fiel escudero; que Charly Salinas era y sigue siendo un costal de mañas (es bonito el momento en que revela que El Tigre Azcárraga —ya ven que dicen que era peor que Catalina Creel— le pidió que acabara con el levantamiento indígena y explica cómo él se negó y sugirió un alto al fuego unilateral, no lo fueran a confundir con Díaz Ordaz; que el subcomanche Marcos desperdició foxianamente su capital político y terminó siendo quién sabe qué cosa rara que, como cantaba el maese Víctor Jara, no es na, ni chicha ni limoná.

Agradezco al gran Osorno que su narrativa nos guía por historias y nombres que se estaban desdibujando en la bruma del alzhéimer colectivo, por donde también andarán los millennilas y sus allegados generacionales que creen que la historia comenzó cuando Calderón, en su infinito humanismo, soltó a los perros de la narcoguerra.

Al ver Jorge Carpizo en pantalla me acordé de su voz tipluda mientras sacaba a pasear su Nintendo como el Mario Bros. de la justicia ciega. Y luego un montón de actores secundarios que siguen en su nivel de segundones que iluminan los puntos oscuros de esta triste historia.

Alegan los críticos que están más bien de lado de la envidia, que no hay datos nuevos; ni los habrá hasta que todos dejen de mentir y alguien se tome la molestia de limpiar, paso a paso, todo el desmadre que dejaron deliberadamente quienes manosearon ese 1994, el año que vivimos en peligro.

jairo.calixto@milenio.com
@jairocalixto

OPINIONES MÁS VISTAS