Ekos

Un motor que no para

Javier García Bejos

En los primeros meses de una administración estatal, no cabe duda que el desempeño económico es uno de los componentes fundamentales del ánimo que guiará la gestión. Indicadores como el empleo, la inversión y el crecimiento económico, son los que conducen a una entidad hacia escenarios de mayor prosperidad para sus habitantes. En este sentido, los primeros 15 meses de la gestión del Gobernador Alfredo del Mazo han sido alentadores para consolidar al Estado de México como uno de los principales motores de la economía nacional.

En primer lugar, está el ingrediente básico de cualquier crecimiento: empleos dignos y formales. Destaca que, en este rubro, 14 de cada 100 trabajadores mexicanos pertenecena nuestra entidad, lo que significa que nuestro mercado laboral es el más grande del país con cerca de ocho millones de personas. Pero, más allá del tamaño de este mercado, está el crecimiento en el número de plazas formales de trabajo ante el Instituto Mexicano del Seguro Social: desde octubre de 2017, nuestra entidad se posiciona como el primer lugar en este indicador, con más de 76 mil plazas generadas.

Asimismo, la aportación económica de nuestra entidad al total nacional ha mantenido su ritmo, ya que seguimos siendo la segunda economía estatal más importante del país al aportar alrededor del nueve por ciento del Producto Interno Bruto. Lo anterior, entre otras actividades, se debe a nuestro liderazgo en industrias como la alimentaria, la química, la del papel y la del plástico. De esta manera, el crecimiento económico mexiquense para el 2017 fue de 4.6 por ciento, superando ampliamente al 2 por ciento que tuvo el indicador nacional.

Por su parte, la inversión ha jugado un papel primordial para que el territorio mexiquense siga siendo el corazón económico y logístico de México. Con mejoras regulatorias, paz laboral, fortalecimiento de los centros de distribución e importantes obras de infraestructura, las empresas siguen confiando en nosotros para realizar sus actividades. Así, no es casualidad que entre 1999 y 2018, el Estado de México se ubicó como la segunda entidad receptora de Inversión Extranjera Directa, captando casi el 10 por ciento del total nacional.

Los indicadores económicos no reflejan todo lo que se vive en una sociedad, pero sin duda reflejan el dinamismo de un aparato productivo y las oportunidades de superación que tiene la ciudadanía. Por eso, tomando en cuenta lo que se ha hecho en poco más de un año de gestión, los mexiquenses tenemos la certeza de que el camino emprendido nos puede llevar hacia mayores niveles de bienestar y desarrollo. Sin cantar victoria aún, tenemos muchos meses y años por delante para fortalecer lo que funciona e ir corrigiendo sobre la marcha lo que haga falta, para continuar siendo ese motor que no descansa.

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