Columna de Jesús González Arellano

Comunidades sustentables, ¿quién quiere vivir mejor?

Jesús González Arellano

Son las 6:45 am de un día normal. Voy retrasado cinco minutos para salir al trabajo, pero hoy es diferente. La contingencia ambiental se activó anoche, lo que nos dejó sin un auto. Además, tengo que llevar a mi hija a la escuela. El tráfico es complicado, seguro muchas rutinas fueron alteradas por la contingencia. El estrés se observa en los conductores, todos tenemos prisa y parece que tanto el tiempo como las vialidades no son suficientes. Llego tarde a trabajar, estresado por el traslado de 60 minutos para recorrer 10 kilómetros.

Al llegar a la oficina escucho pláticas sobre la contingencia, pero también sobre la falta de agua en ciertas colonias; las noticias hablan de vialidades bloqueadas por manifestantes que demandan el líquido por un desabasto sostenido desde hace semanas. Más retrasos viales, más contaminación, más estrés para el ciudadano.

Transcurre el día y al llegar la hora de la comida inicia una manifestación en una de las principales avenidas. Grupos diversos exigen servicios básicos en comunidades rurales y mejores condiciones de vida, también hay damnificados por desastres naturales. Qué complicada parece la vida en una ciudad como la nuestra; sin embargo, cuando escucho a unos compañeros hablar de su travesía en transporte público, con trayectos de más de 90 minutos de forma cotidiana, tanto de ida como de vuelta, reconozco que mi situación no es tan mala.

Termino mi jornada y ahora me toma una hora y media volver a casa. Entre la manifestación y las inundaciones por lluvias, el regreso no es sencillo. La basura tapó coladeras y generó caos. Es tarde, estoy cansado, no puedo hacer mi rutina de ejercicio, pues con la contingencia es malo para la salud, y mañana debo madrugar para enfrentar el reto de vivir aquí.

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En el área conurbada de Ciudad de México cohabitamos cerca de 25 millones de personas. Esa misma cifra era el total de habitantes en los 1.9 millones de kilómetros cuadrados del país en 1950. ¿Usted imagina el reto que es otorgar servicios básicos a la misma cantidad de gente, pero en un área de solo 7 mil 954 kilómetros cuadrados?

La situación es un reto enorme, no solo para la capital, sino para muchas ciudades en México y el mundo. Por ejemplo, en 1950 había 2 mil 500 millones de personas a escala global, contra 7 mil 600 millones actualmente. En los siguientes 35 años se espera un crecimiento de 3 mil millones, del cual cerca de 98 por ciento se dará en países emergentes como México, primordialmente en áreas conurbadas. Las preguntas obvias son: ¿qué vamos a hacer con esa gente, dónde la vamos a ubicar, de qué va a vivir, qué recursos va a consumir y qué nivel de residuos va a generar?

En 2015 la ONU emitió los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) visión 2030, avalados por 192 países, incluido México. Sumarizando, esas metas reconocen el reto que tiene el mundo y enfatizan una transformación obligada a escala global para evitar una catástrofe derivada de un crecimiento demográfico desmedido.

Si bien todos los ODS son relevantes y están interrelacionados, cada uno toca un tema específico. Por ejemplo, el 11 se refiere a “Ciudades y Comunidades Sostenibles” y busca evolucionar la forma de agrupar a la sociedad, considerando aspectos fundamentales como agua, gestión de residuos, contaminación, transporte, salud, educación, oportunidades económicas y reacción a posibles desastres naturales, entre otros. Estos puntos se agrupan en 10 sub objetivos específicos y 14 indicadores puntuales.

No todo es negativo, las innovaciones tecnológicas, correctamente enfocadas, deben ser un factor para este cambio. Hoy ya no son necesarias grandes concentraciones de personas para el desarrollo de actividades económicas, se puede trabajar desde casa, no tener que ir a lugares masivos de compra y acceder a servicios de transporte innovadores; sin embargo, es fundamental aceptar tres cosas: el cambio se requiere y es obligado; no queda mucho tiempo para implementarlo, y se debe generar conciencia colectiva. La transformación del mundo inicia con educación, conciencia y acción personal. Difunde y actúa de forma responsable, por ti y por nuestro futuro.

Socio líder en Riesgo Estratégico y Reputación de Deloitte México

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