El Santo Oficio

La novela del poder

José Luis Martínez S.

El sonido de la lluvia acompaña los pasos del cartujo por su pequeña celda; camina de un lado a otro, agitado, triste, molesto, acaba de leer La historia detrás del desastre. Crónica de una herencia envenenada (Grijalbo, 2019), del periodista Roberto Rock L., ex director de El Universal y director de Grupo La Silla Rota, compañía de comunicación multimedia fundada en 1998. Es una historia del poder, una radiografía demoledora del sexenio de Enrique Peña Nieto, con su insultante corrupción, su irremediable frivolidad y su corte plagada de personajes ambiciosos y vengativos, destacando entre ellos Luis Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong. Ambos —escribe Rock— “fueron colocados en una prematura, desgastante y en ocasiones encarnizada disputa por la sucesión presidencial, cada uno con sus respectivos aliados internos”, dispuestos a todo para prevalecer y de ser posible aniquilar a sus adversarios.

El libro parece y se lee como una novela, una novela sin ficción protagonizada por un hombre experto en negociaciones ocultas. “El estilo político de Enrique Peña Nieto no lo llevó jamás al debate en la tribuna ni en las plazas, a la batalla a campo abierto. Lo suyo fue el acuerdo en discretos coloquios”, dice el autor. Así logró encumbrarse a la gubernatura del Estado de México y después a la Presidencia de la República, pactando con gobernadores afines, con empresarios, derrochando promesas y, sobre todo, cantidades ingentes de dinero.

Herencia envenenada

Las alianzas de Peña Nieto con Felipe Calderón, a quien desde el gobierno de su entidad apoyó en su camino a la Presidencia para obstaculizar el triunfo de su enemigo, el priista Roberto Madrazo; el pase de charola para su propia campaña presidencial; la protección a gobernadores corruptos como Roberto Borge, de Quintana Roo; César Duarte, de Chihuahua, y Javier Duarte, de Veracruz (a quienes también protegió Calderón); los motivos para encarcelar a la poderosa dirigente del SNTE, Elba Esther Gordillo; la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán del penal de “máxima seguridad” de Almoloya; el asesinato de estudiantes de la normal de Ayotzinapa; el escándalo de la llamada casa blanca; el gasolinazo de diciembre de 2016; la impresionante expansión del cártel de Jalisco Nueva Generación; los encuentros y desencuentros con Ricardo Anaya; los lazos con Miguel Ángel Mancera; La estafa maestra implementada desde la Sedesol por Rosario Robles son algunos de los muchos sucesos abordados en este libro de nuestra historia actual, hechos recientes, frescos en la memoria y, sin embargo, tan reveladores como terroríficos vistos en conjunto. Esa es la herencia envenenada de Peña Nieto: un país empantanado en la corrupción, la pobreza, la inseguridad, la violencia, el asesinato de periodistas y activistas sociales.

Un país ejemplo de impunidad, como se observa en el siguiente episodio, ocurrido en noviembre de 2015: durante una reunión de la Organización Latinoamericana y del Caribe de Entidades de Fiscalizadores Superiores —escribe Rock—, sentado junto a Juan Manuel Portal, auditor superior de la Federación, Peña Nieto le preguntó en voz baja: “¿Cómo vamos, auditor?” La respuesta lo hizo exclamar: “¡No es posible!”.

Portal le había informado de desvíos por alrededor de 40 mil millones de pesos por parte del gobierno de Veracruz y la Sedesol. Durante mucho tiempo no pasó nada, a pesar del aparente asombro e interés del Presidente en el asunto. “De hecho, durante 14 meses, para el gobierno estuvieron sepultados los dos temas más escandalosos de desfalcos con dinero público”, recuerda el periodista.

El cielo y el infierno

Enrique Peña Nieto llegó a la Presidencia bajo los mejores augurios, en muy poco tiempo logró cambios y acuerdos para la modernización del país. El Pacto por México y las reformas estructurales lo catapultaron internacionalmente. En septiembre de 2014 visitó Nueva York, donde la Appel of Conscience Foundation, integrada por líderes de la comunidad judía, le concedió el premio Estadista Mundial. Fue también distinguido con el Premio Ciudadano Global, otorgado por el Atlantic Council, habló en la Asamblea General de las Naciones Unidas y fue nombrado presidente de la Alianza para el Gobierno Abierto, “un espacio de ideas (creado por iniciativa de Barack Obama en 2011) en el que, en colaboración con la sociedad civil, el gobierno asume compromisos bajo un plan de acción con la finalidad de promover la transparencia y la rendición de cuentas”.

Regresó a México el día 25, feliz y seguro de su éxito. Pero —recuerda Rock— menos de 48 horas después sucedió el drama de los estudiantes de Ayotzinapa. De esta manera, abruptamente, comenzó “la peor pesadilla del gobierno de Peña Nieto, una tragedia que desnudó al México abandonado a una violencia brutal”.

Nada pudo detener su caída, los errores, escándalos y conflictos en su gabinete y su partido lo fueron hundiendo cada vez más, mientras Andrés Manuel López Obrador, a quien Roberto Rock dedica tres capítulos de su libro, con su discurso antisistema y su experiencia en la plaza pública, avanzaba imparable hacia la Presidencia de la República.

El día de la elección presidencial, reunido con sus colaboradores en Los Pinos, Peña Nieto se enteró de los resultados. En vez de una reflexión o una autocrítica —escribe Rock—, tomó una copa, dio un sorbo y dijo: “No tuvimos suficientes gobernadores”.

Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén. 

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