Las posibilidades del odio

Vive Latino XX años, la evolución

Juan Carlos Hidalgo

Unos días nos separan de la conferencia de prensa de tan relevante festival y sus primeros 20 años de existencia, que se dio enmarcada por un gran mecanismo mediático que le dio cobertura (por ejemplo, Reactor 105.7 fm trasmitió en vivo), pero no hubo algún anuncio relevante.Resulto estéril la presencia de una figura histórica como Óscar Chávez, que les pasó de noche a los millennials (excepto por generar polémica en redes); muy pocos de ellos conocen a este veterano de la canción. El anuncio de que se llevarán a cabo 4 luchas por día me parece que, sencillamente, es agregar más circo y nada que ver con el epíteto de “cultura musical”.

Ya Julián Woodside señaló el proceso de uno de los Festivales más importantes del mundo como incompleto. De mi parte pronuncio: ¡líbrenos los dioses de que metieran a alguien como JBalvin y Maluma! Aun con muchísima amplitud musical, considero que hay límites para incluir a reguetoneros tan pop y pasteurizados. También estoy convencido de que el negocio impera y no se preocupan por algo tan “molesto” como tener una ética y estética.

Se debe reconocer que han fallado en el relevo generacional y que los headliners son los mismos de siempre. ¿Será algo que impera en todo el continente? Hay una deuda pendiente con el desarrollo de talento. ¿Se irán a morir de viejas las gallinas de los huevos de oro? No dejan de colarse cosas interesantes, como Mateo Kingman, Mabiland y La Pingos Orquesta, entre otras. Tuvieron el tiempo suficiente para sorprendernos y preparar presentaciones que nos descolocaran por creativas, pero no ocurrió así. Se han echado en la hamaca para contar los millones que les aporta un público acrítico.

circozonico@hotmail.com



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