Dato duro

Lampedusa y el PRI

Juan Carlos López Aceves

Cuando se encuentra a dos semanas de que inicie el primer periodo de sesiones de la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión y a dos semanas de que inicie el proceso electoral Tamaulipas 2018-2019, en donde estará en juego el control del Poder Legislativo local, las señales en el monitor revelan que el PRI sigue en estado de coma, tras la vapuleada que recibió en las urnas.
Los urgenciólogos mantienen al PRI sedado, con el riesgo de quedar en estado vegetativo. A pesar de la gravedad del paciente, la cirugía mayor que requiere no ha sido autorizada y mientras tanto, a su torrente político le administran una dosis insuficiente de diclofenaco, para mitigar el dolor.
El parte médico señala que el paciente ingresó la noche del domingo 1 de julio, atropellado por 47.3 millones de votos, de los 56.6 que circularon en la elección presidencial. Reporta la pérdida de sus extremidades legislativas, una de ellas capturada en una selfie tomada por Miguel Ángel Osorio Chong: en la pantalla de su celular caben los 13 senadores del muñón tricolor.
Reflejo de la gravedad: hace unos días se presentó un sangrado interno, con el desprendimiento de Rubén Moreira a la Secretaría General del CEN. Dos grupos de traumatólogos y neurocirujanos tratan de ponerse de acuerdo para intervenir con éxito al paciente. Los que pertenecen al hospital en donde está internado y los especialistas externos.
Unos son partidarios de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, y proponen suministrar una dosis de gatopardismo, para cambiar al PRI con la intención de que todo se mantenga igual. En el otro bando, los neurólogos y cardiólogos son partidarios de una cirugía mayor, que extirpe a los parásitos que viven del partido y que han llevado al paciente a terapia intensiva.
Atrapado entre estas dos visiones, el CDE del PRI tamaulipeco convulsiona por la lucha soterrada que mantienen los grupos locales por el control del partido, cada uno alineado a una facción nacional: léase Osorio, Beltrones, etc.
También en Tamaulipas el PRI es el gran perdedor. Las joyas que le quedaban de la corona municipal, Matamoros, Victoria y Tampico, cabeceras de siete de los 22 Distritos que estarán en juego en el 2019, le fueron arrebatadas por Morena y el PAN. Las 10 cabeceras restantes, también están en poder el PAN y Morena.
¿Cómo sacar del nosocomio a un paciente comatoso y sangrando por la lucha interna por el control del CDE, y ponerlo a competir decorosamente? Un acertijo que no será fácil de resolver.
Dicen que del tamaño de la vapuleada, debería ser la reacción. ¿Se impondrá Lampedusa en el quirófano o habrá cirugía mayor en el PRI?

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