Dato duro

Réquiem para el Club de Tobi

Juan Carlos López Aceves

Teniendo un origen plural y un alto grado de consenso, la Cámara de Senadores aprobó el martes de la semana pasada, una serie de reformas a nueve artículos de la Carta Magna, que representan un paso importantísimo de jure, dentro de la agenda de igualdad de género en México, ordenando a los Congresos locales la armonización de la legislación correspondiente.

Cinco iniciativas fueron la materia prima del dictamen, aprobado doblemente por la senadora tamaulipeca María Guadalupe Covarrubias Cervantes: primero en la Comisión de Género de la que forma parte y después se sumó a los 120 votos a favor que se emitieron en el Pleno.

En orden cronológico, la primera iniciativa la presentó Kenia López Rabadán, del PAN. Después la mancuerna de Lucía Micher y Alicia Caraveo, de Morena. Vino enseguida Martí Batres, de Morena. La cuarta iniciativa la firmó Claudia Anaya, del PRI y la quinta fue presentada por Alejandra Lagunes del PVEM.

Reforma de gran calado que modifica los artículos 2, 4, 35, 41, 52, 53, 56, 94 y 115 constitucionales, aprobada por los senadores Américo Villarreal Anaya e Ismael García Cabeza de Vaca.

Se observará el principio de paridad de género en los ayuntamientos indígenas, (art.2), en la integración de los gabinetes federal y estatales, así como en los organismos autónomos (Art. 41).

Igualmente se acatará la paridad de género en la conformación de los órganos jurisdiccionales (Art. 94) y en los ayuntamientos (Art. 115).

De no existir periodo extraordinario de sesiones en la actual, corresponderá a la próxima LXIV Legislatura del Congreso del Estado armonizar la norma jurídica local ordenada por el Artículo Cuarto Transitorio del Decreto, una vez aprobada la Minuta en la Cámara de Diputados, en donde hay iniciativas relevantes como la de Porfirio Muñoz Ledo, presentada el 23 de octubre de 2018.

Agotado el procedimiento señalado por el artículo 135 constitucional, todas y todos tendremos una tarea inmediata: atar lo dicho con los hechos y cerrar la brecha existente entre la igualdad de jure y la igualdad de facto.

Para entonar el réquiem al Club de Tobi y pintar de igualdad el ejercicio del poder.

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