Reseña

La cruz pintada de azul

Juan Gómez Junco

Cuando dos equipos se encuentran en condiciones similares, puntos, actuaciones y presiones, el panorama no les es favorable. Si los cementeros llevan por nombre “Cruz” en apariencia el color les favorece. 

El momento del Santos no es grato, en especial hacia el entrenador. Suponer una derrota lagunera mañana en la capital del país, se puede admitir por los números que en su casa rentada tienen los inquilinos pues de sus anteriores 13 juegos, han ganado once, empatado uno y perdido otro. 


Visualizar este escenario no es descabellado, sin anticipar el descalabro con mala voluntad; simplemente es un panorama lógico. Por eso la cruz de ser azul para unos se podrá transformar de otro color para otros. Es el veredicto de la alta competencia de nuestro futbol nacional. En contra parte, la gente que Salvador Reyes mande al campo deberán extraer sus mejores modos para aplicarse, mínimo, a no perder. 


Los números del Santos en su actual condición de visitante no son buenos; dos derrotas y un empate. Esto, más sus actuaciones, no le favorecen para verlo triunfante mañana. 

La novedad puede brotar con destacada actuación de alguno de ellos que conduzca a la victoria sorpresiva. Obvio que el esmero, la intención y una contagiante dedicación en el momento, podrán aparecer para sorpresa de todos, sin importar si Caixihna está o no enfrente. Eso es lo de menos. 


El compromiso es muy complicado para ambos porque los capitalinos no se han podido sacudir el estigma perdedor de la final cuando los habían proclamado victoriosos desde dos meses antes. Para los aficionados desesperados que Santos acoge, y que no quieren a Salvador Reyes, es el momento ideal, en caso de perder, para despedirlo. 

Son capaces de ansiar la derrota para lograr su anhelo. 

He aquí donde la cruz cambia de color.

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