Instinto de conservación

Amnistía ¿olvido no, perdón sí?

Juan Miguel Alcántara Soria

Se han celebrado primeros foros presididos por López Obrador para la “Pacificación y reconciliación nacional”. A víctimas y familiares de desaparecidos o de delitos crueles les dijo en Cd. Juárez requiere concedan el perdón. Ellos reclaman primero la verdad, quién hizo mal, y luego justicia. “sin justicia no hay perdón”. El habla del error de combatir violencias con policías, cárcel o la fuerza legítima del Estado; propone “no combatir el mal con el mal”. “Olvido no, perdón sí”, insiste

“Amnistía” es “olvido legal del pasado”; viene de “Amnestia”, amnesia, falta de memoria. “Acto legislativo que ordena el olvido oficial de una o varias categorías de delitos” (Diccionario Jurídico Mexicano”, UNAM-Porrúa) ¿Entonces olvido no, perdón sí? Nuestra Constitución faculta al Congreso de la Unión a conceder amnistías por delitos y al Presidente indultos. Como no somos dueños del sentido de las palabras debemos interpretarlas con responsabilidad.

Qué nos dice visión presidencial electa con “sí al perdón y no al olvido”. Su secretario de seguridad pública Alfonso Durazo, dice que la amnistía aplicará a delitos no graves, sin violencia, ferocidad o barbarie. En segundo foro el mismo Durazo precisó: “Sería más provechoso para la sociedad indultar a delincuentes que castigarlos”. Y Ortiz Pinchetti también explicó a Carmen Ariestegui: “El borrón y cuenta nueva es para no distraer energías en la persecución de delitos”: Ahora es distraer energías el combatir los delitos.

Foros servirán si tienen: 1) buena metodología; 2) objetivos claros, no meras catarsis; 3) permiten evaluación seria de lo realizado; y 4) involucren a víctimas y estudiosos serios que las han acompañado. Foros los coordina Loreta Ortiz, amiga y compañera de generación (1972-77) en la Libre de Derecho, a quien sugerí evitar ingenuidad; ha dicho mediarán con delincuentes para que se arrepientan y se reintegren a la sociedad; veremos cuántos les hacen caso.

Recuerdo hoy con profunda admiración a mi profesor de Derecho Mercantil, Don José Gómez Gordoa –rector y primer embajador ante Reino de España luego de reanudación de relaciones-, cuando le secuestraron y mataron a su hijo: “Como cristiano los perdono. Como ciudadano, que el Estado cumpla su deber legal”. No se valen esquizofrenias. A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo suyo. Distingamos los datos políticos -tareas del estado laico, democrático y de derecho- de los meta-políticos: los que están más allá de lo político y que solo tratan o resuelven las religiones, las teologías o las filosofías.

Primero preguntemos a las víctimas por respuesta moral a perdonar violencias que aíslan a individuos y generan a pocos satisfacción y poder, a costa de infelicidad e impotencia de los más. Solo una falsa solidaridad produce que las víctimas se disuelvan en lo colectivo, como postula el marxismo. La reconciliación buscada no debe terminar en impunidad.

Es misión del Estado moderno, democrático, laico, de Derecho, que detente el monopolio del uso legítimo de la fuerza para que en los casos que alguien cometa un delito garantice la reparación del daño y aplique las sanciones predefinidas al infractor.

En Guanajuato podemos prever lo que sucederá si amnistían o indultan a los líderes huachicoleros causantes del mayor incremento de violencias en el estado. ¿Alguien piensa que sin procesos para conocer la verdad y sanciones correspondientes los familiares de policías asesinados los perdonarán como pide AMLO? 

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