Sociedad y derechos humanos

La realidad sexenal de Peña Nieto

Julián Germán Molina Carrillo

El pasado 3 de septiembre, el presidente Enrique Peña Nieto rindió su sexto e último Informe de Gobierno desde el Palacio Nacional, dicho evento volvió a estar envuelto de esos tintes priistas de décadas pasadas, donde el presidente de la Republica es tratado como un auténtico monarca diocesano, que “ha provisto a su pueblo de riquezas y bienestar social”.

Sin embargo, la realidad política, económica y social que actualmente vive el país es muy distinta a lo plasmado y recitado en dicho informe, puesto que la administración de Peña Nieto, sin lugar a dudas, deja un lastimoso legado en muchos aspectos que afectan a la sociedad mexicana y que colocan su administración como una de las tres peores en la historia de México en los últimos 88 años, con un nivel de aprobación inferior al 3%, que no tuvieron ex presidentes como Vicente Fox en 2006 y Felipe Calderón en 2012.

Para darse cuenta de lo anterior, bastan los siguientes datos duros en contra de la escena teatral montada en Palacio Nacional: Según cifras y proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante el sexenio de Peña Nieto, México creció a un ritmo de 2.31% anual en promedio, menos de la mitad del 5 y 6 % prometidos por el mandatario en sus compromisos de campaña, y que además lo coloca como el tercer sexenio de más bajo desempeño económico en la historia moderna de nuestro país.

Solo dos presidentes habían logrado tener peores resultados; Miguel de la Madrid, con quien la economía solo creció a una tasa de 0.21% anual; y el panista Felipe Calderón, en cuyo sexenio el PIB aumentó 2.16% cada año.

Otro de los rubros que no pudo combatir la administración saliente, fue la desigualdad social, puesto que a nivel Latinoamérica, junto con el Salvador, somos el país con menor crecimiento económico desde la década de los 90´s, ya que en ese lapso, México solo logró reducir en 4.1 unidades el porcentaje de su población pobre, que era de 47.7% en 1989 y se estableció en 43.6% el año pasado.

Ante tal evidencia, es un hecho que la administración Peñista nunca se asomó siquiera a la ruta de la expansión que se requiere para combatir sus rezagos y mucho menos la desigualdad social.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) estima que entre 2012 y 2016 el número de mexicanos pobres se incrementó en 100 mil, al pasar de 53.3 millones a 53.4 millones en ese lapso.

Por otra parte, considero sin lugar a dudas, que el agravio que más lastima a la mayoría de los mexicanos y por la cual será señalado a perpetuidad Peña Nieto, se encuentra en el rubro de la seguridad pública, ya que de acuerdo a estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública indican que, de diciembre de 2012 a febrero de este año, las procuradurías y fiscalías estatales iniciaron 102 mil 327 carpetas de investigación por el delito de homicidios dolosos, 532 carpetas menos que las del sexenio de la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón.

Es decir, su promesa de acabar con la crisis de violencia en México, también se convirtió en uno más de sus compromisos incumplidos, ya que según cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas (RNPD) hasta el 21 de enero se contabilizaron 35.410 desaparecidos. Donde de acuerdo a cifras publicadas por el Centro de Derechos Miguel Agustín Pro-Juárez, el 60 por ciento (21. 602) de las mismas corresponden al sexenio de Peña Nieto.

Queda además para el registro de la historia y que marcó a este sexenio, la desaparición de los 43 alumnos de la escuela normal rural de Ayotzinapa, Guerrero en 2014, acontecimiento que sigue vigente en la memoria de millones de mexicanos, sin que hasta el momento exista una versión real de lo sucedido, ni el encarcelamiento de todas las autoridades involucradas en este acto tan deleznable.

Las cifras anteriores, el hartazgo social así como los actos de corrupción en que se vio envuelto el Presidente y dos de sus colaboradores más cercanos como Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong en los escándalos de la Casa Blanca y la Casa de Malinalco, motivaron el voto de castigo y rechazo de más de treinta millones de mexicanos el pasado 1 de julio en contra del candidato del PRI a la presidencia de la república y que arrastró a cientos de candidatos a gobernador, presidentes municipales, diputados y senadores, así como diputados locales en seis estados del país; dejando a dicho partido en un vergonzoso tercer lugar en las preferencias electorales.

Esta es la herencia que deja el sexenio de Enrique Peña Nieto, un país endeudado y saqueado por una clase política que sólo se sirvió del poder para su beneficio personal.

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