Malos modos

Jirafifita

Julio Patán

Lo de Jirafifita no es del todo nuevo. En 1981, México tuvo el honor de ser el primer país, al margen de China, donde nació y sobrevivió una cría de panda en cautiverio (son criaturas libres y esquivas: imposible regatearles el cariño). Lo recordarán los lectores que peinan canas: el osito se volvió una estrella. Había colas de cientos y cientos de personas para verlo, las cámaras de televisión lo seguían cual un reality show adelantado 20 años, Yuri le cantó famosamente. Su primer nombre fue Cancún, en homenaje a la Cumbre Norte-Sur, pero hubo que ponerle rewind a la idea: alguien le dijo a López Portillo que esa palabra significa “nido de serpientes”. Así que se hizo un concurso y el gordito bicolor fue conocido hasta su muerte el 93 como Tohui, un bonito nombre: significa “niño” para los rarámuri. Bonito, pero no preciso: Tohui, vino a resultar, era hembra. Fue un triunfo de la incompetencia.

En cambio, lo de Jirafifita es un triunfo de la mala leche. La idea fue de un tuitero ácido y nada morenista conocido como Vampipe, terminó por ganar con 28 mil y pico de votos, y la verdad es que es un reflejo inmejorable del absurdo que vivimos, el absurdo 4T de la estigmatización anticuada convertida en guión diario en Palacio Nacional, del maniqueísmo discursivo y las consultas/concursos patito, lo mismo las abiertamente tramposas, digamos Texcoco, que las bien intencionadas y fallidas: recuerden el desastre del logo de la Ciudad de México. Es justo decir que el gobierno de la Ciudad reconoció en buena lid y hasta con humor el resultado. Bien por eso.

Sobre todo, se abre la veda: por favor-por favor-por favor, que vengan consultas para bautizar, no sé, refinerías (Refifinería de Dos Bocas no es una opción: échenle ganitas), plantas eléctricas (¿Cuatro Carbones?) o trenes (Jaguar 1 y Jaguar 2, por decir). Estaré encantado de leer sus propuestas en mi cuenta de Twitter. Digo, con algo hay que divertirse en este sexenio, que va a ser largo. En todos los sentidos.

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Alejandro Rosas recuerda en México bizarro que al ganador del concurso con Tohui le regalaron un Atlantic del año pintado de panda. Vampipe, creo, merece un –qué más– Jetta con manchas de jirafa.

@juliopatan09

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