Columna de Julio Valera

Una nueva página para México en la igualdad de género

Julio Valera

La construcción de una sociedad democrática es la lucha por conseguir la igualdad entre quienes la conforman: igualdad de condiciones ante la ley, igualdad en peso en el voto, e igualdad de derechos para todas y todos.

Los procesos de democratización de las sociedades no son más que la historia de la prosecución de esta igualdad. Así, las sociedades son más democráticas cuando incluyen a grupos históricamente segregados; cuando se les reconoce como sujetos en condiciones de igualdad frente al Estado, y cuando se garantizan todos los derechos para todas las personas.

La democratización de México tiene un capítulo fundacional que es la historia de la inclusión de la mujer como sujeto de derechos en la sociedad y como responsable de los órganos encargados de su funcionamiento. El martes pasado se escribió una página dorada de este capitulo al aprobarse en el Senado de México una reforma constitucional para garantizar que haya paridad de género en los tres poderes de la Unión, en los órganos autónomos, y en los gobiernos estatales y municipales.

Éste es el último logro de una serie de conquistas que han llevado a cabo las mujeres en nuestro país. Dese 1937 Lázaro Cárdenas propuso una iniciativa para que las mujeres obtuvieran la ciudadanía. En 1946 el PAN propuso reformar la Constitución para que las mujeres pudieran votar. En 1947 se logró el derecho a votar y ser votadas en procesos electorales municipales y, con esos antecedentes, en 1953 la mujer obtiene el derecho a votar y ser votada mediante voto libre, secreto y universal. Esa conquista que hoy parece natural se logró apenas hace 66 años.

Sin embargo, el acceso al voto no ha sido suficiente para lograr hacer efectivos los derechos políticos de la mujer. La representación de mujeres en espacios de poder permaneció baja a pesar de importantes esfuerzos a través de cuotas de género. En 1996 se estableció que el 70% de los legisladores federales debían de ser de un mismo género. Después, en 2007 se estableció la cuota de género 60-40. Desde entonces, el discurso de la equidad de género ha estado presente en los espacios de discusión pública, pero con una deficiente implementación en la realidad.

En 2014 se realizó una reforma constitucional que estableció el principio de paridad entre los géneros de las candidaturas a legisladores federales y locales. Con este principio se logró, en julio de 2018, la primera legislatura federal con paridad de género. No es menor que haya sido precisamente ésta la legislatura paritaria que impulsara la reforma en materia de paridad de género. Con ésta, se obliga a que los gabinetes federales, estatales y de los ayuntamientos tengan una conformación paritaria. También abre la puerta a que se modifique la composición de los órganos jurisdiccionales del Poder Judicial, e incluso se alcanza a los órganos constitucionalmente autónomos como el IINAI, INE, INEGI, Banxico, CCE, entre otros. Pero la lucha no acaba aquí; este es un capítulo que se tiene que seguir escribiendo, pues no se trata de un tema de capacidades, sino de oportunidades que deben ser garantizadas, no desde la conveniencia política, sino de la obligatoriedad de la ley.

Las mujeres siguen teniendo una subrepresentación en las legislaturas locales. Hay estudios que demuestran cómo las candidatas a puestos de representación popular ganan menos que sus contrapartes masculinas. Sin duda, se trata de temas pendientes en la agenda social, política y legal.

@jmvalerapiedras

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