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Ya checaron como “andan” con los datos abiertos

Leonor A. Gómez Barreiro

En plena era digital y de la sociedad del conocimiento nunca está demás recalcar la importancia de contar con información digerible, usable y verificable, más si se tratan de datos que se generan en las administraciones públicas. 

 
Las plataformas digitales son una pieza indispensable del quehacer gubernamental. 

No solo para dar seguimiento a las políticas públicas que se implementan, sino para tener mayores elementos que puedan fundamentar una toma de decisión personal o colectiva. 

Con información de calidad disponible un ciudadano podría elegir, por ejemplo, un restaurante que cuente con todos sus permisos sanitarios; un empresario podría medir los riesgos de alguna inversión o una familia podría tomar decisiones sobre la construcción de su patrimonio. 

 
Ahora que se ha agudizado el fenómeno de las fake news con impactos negativos que propician entornos de polarización y encono, los medios de comunicación podrían reaccionar de forma más rápida para informar adecuadamente a sus audiencias si contaran con información de fácil acceso y en formatos que permitan la extracción de datos. 

 
Aunque la política de datos abiertos no es nueva en México y en la región, no ha existido un seguimiento oportuno y tampoco se han podido sostener avances de manera consistente. 

Las iniciativas dependen de la voluntad de los servidores públicos y de una visión más amplia del quehacer público. Cuando estos factores no se dan, lo que se observa son retrocesos significativos. 

 
Un gobierno que no favorece la creación de plataformas digitales con datos actualizados y utilizables; no sólo viola las leyes en materia de transparencia que existen en nuestro país, sino que contribuye a generar condiciones propicias para actos de corrupción. 

 
Entonces cualquier servidor público que hable de la necesidad de combatir la corrupción sin priorizar una política de datos abiertos y cumplir con las disposiciones de ley en materia de transparencia y acceso a la información, maneja un doble discurso. 

El desacierto se agudiza si durante su gestión hay serios retrocesos. ¿Ya checaron como andan sus gobiernos?

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