Ciencia y política

En defensa de residentes

Luis Eugenio Todd

Y en contra de la burocracia de los seguros.

En estos días recibí varios escritos, entre ellos uno de un eminente cirujano, y de ellos quiero extraer estas consideraciones que forman parte del sistema de injusticia con que funcionan las instituciones privadas-públicas de salud.

La primera es muy sencilla, pues jóvenes que han estudiado la carrera de medicina y como servicio social atienden pacientes que nadie atiende reciben como compensación 900 pesos quincenales, o sea, mucho menos de lo que AMLO le quiere dar a los veteranos, a los estudiantes y a todos aquellos que lo requieran, pues no tienen trabajo y no desarrollan actividad productiva o social, como sí lo hacen los residentes de medicina de todas las universidades.

El otro tema representa una contradicción al absurdo descrito en el párrafo anterior, porque mientras muchos pacientes reciben atención de las instituciones de seguridad social, otros, con ahorros, hacen previsiones y tienen el llamado seguro de gastos médicos mayores, ahorrando sus recursos para, en teoría, tener muy buena atención, pero también sufren por:

La voracidad, burocracia, negligencia y mercantilismo exagerado de las compañías de seguros, que les ponen múltiples trabas para aportarles lo justo, por lo que ya pagaron, y además los obligan a utilizar médicos que el paciente no seleccionó y también a llenar formularios y tener opiniones de otros facultativos, y para hacer más burocrático el proceso le ponen cuotas específicas al trabajo de los facultativos, que tienen que cobrar no lo que ellos creen justo por su tiempo y su esfuerzo, sino por lo que las compañías autorizan.

Si a lo anterior le agregamos los gastos en los hospitales, que hasta una cajita de algodón se incluye en la cuenta y en muchas áreas se triplica el valor de los medicamentos, por contubernio con algunas áreas de la industria farmacéutica, salta a la vista que todo esto es burocracia para no apoyar al paciente.

Como médico que soy, de lo cual me enorgullezco, viví otra época donde primero era el paciente, a quien se curaba, aliviaba o consolaba, y después era la caja registradora; mientras que en la actualidad este binomio parece haberse alterado en dirección mercantil. En honor a mis ex alumnos residentes y pasantes y a pacientes, hago esta declaración que ojalá mueva las conciencias, especialmente la de AMLO, para que no solo le dé a quien no trabaja, sino también a quien trabaja mucho con compañías que no se tocan el corazón.


Descartes: Pienso, luego existo… Primero curo y al final cobro lo justo.



luisetodd@yahoo.com

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