Columna de Luis Gerardo González García

La inevitable evolución del modelo económico mexicano

Luis Gerardo González García

En la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG) mantenemos una agenda de trabajo y relaciones con diferentes líderes empresariales con quienes trabajamos para impulsar el desarrollo de la industria del calzado, principalmente, pero también por el desarrollo de nuestro país, que es el reto más importante y prioritario de todos los que representamos a los organismos empresariales.

Hoy, como resultado de las últimas reuniones en donde nos hemos enfocado en analizar ¿Qué proyectos debemos impulsar?, ¿Qué acciones nos pueden permitir ser más competitivos?, ¿Cuáles son las estrategias económicas, políticas, empresariales que nos permitirán retomar el camino del crecimiento?, quiero compartirte mis opiniones al respecto, y debo reconocer que el intercambiar ideas con los líderes empresariales de otras industrias del país, el conocer otros retos de sectores productivos, ha sido enriquecedor para fortalecer los proyectos estratégicos que requiere la industria del calzado y marroquinería para hacer frente a la evolución y transformación del mercado.

Uno de las instituciones que más abona en el sentido de análisis, investigación, desarrollo de ideas y estrategias para el impulso nacional es el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC) y los empresarios que participamos en la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), tenemos el placer de escuchar y compartir ideas con el Director General del IDIC, el Dr. José Luis de la Cruz Gallegos, que también es el Presidente de la Comisión de Estudios Económicos de CONCAMIN. Precisamente hace unos días nos compartieron un reporte de La Voz de la Industria, que es una serie de publicaciones que incluyen documentos de investigación, estudios y libros en los que nos muestran diversos puntos de vista y análisis sobre el contexto económico de México, elaborados por el IDIC, denominado “La Herencia 2018-2024 Un Modelo de Bajo Crecimiento Económico”.

Este reporte Vol. 6 No. 126 realiza un análisis histórico de las grandes áreas de oportunidad que enfrentará la nueva administración del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, para el desarrollo de nuestro país y en definitiva, el reto es mayúsculo. Quiero compartirte algunos datos y estadísticas de la situación que enfrentará el próximo Presidente de la República, extraídos de este documento del IDIC y que dan contexto a estas líneas:



• Entre 1983 y el 2018, el promedio de incremento anual del PIB es de solo 2.3%. Entre 1953 y 1982 fue de 6.3%.

• La instrumentación del modelo de apertura económica tuvo contradicciones básicas: se redujo la inversión pública de 11% como proporción del PIB en 1981 a solo 3% en 2017. Por el contrario, se mantuvo el consumo público.

• En términos generales la inversión total representa un 20% del PIB, en las naciones asiáticas de mayor crecimiento supera el 30% y en China es de 47%.

• Tampoco se atendió el problema de baja productividad: de acuerdo al INEGI, entre 1991 y el 2016 se contabilizó un retroceso en la productividad total de los factores, un hecho vinculado con la baja capacidad de innovación tecnológica y deficiencias en la calidad del sistema educativo.

• Asociado con esto se tiene el bajo valor agregado generado por el sector público: gasto creciente pero que solo sirvió para propiciar un aumento de 0.2% en promedio anual de su valor agregado. Muy lejos del 3% del sector privado.

• La competitividad es otra de las variables que muestra la contradicción del modelo mexicano: el país se ubica en el lugar 51, muy lejos de la posición 31 que alcanzó en 1999, cuando inició su retroceso. El mayor rezago en competitividad se encuentra en las instituciones públicas, en donde México se coloca en lugares similares a países de África o países denostados por la guerra.

• Lo anterior muestra que el modelo de apertura económica, y sus criterios de eficacia, no fueron aplicados al sector público, solamente al sector privado al que se expuso a una mayor competencia sin contar con el apoyo de una administración pública eficaz, transparente y libre de corrupción.



¿Cuáles son los efectos de este modelo económico que rige en México?, evidentemente el poco crecimiento económico, la desalineación hacia la transformación al ritmo y competitividad de la globalización, la falta de crecimiento en inversión y por ende, la poca inversión en infraestructura y desarrollo de la industria.

Es francamente brutal la comparación de nuestro México en términos de competitividad de las instituciones públicas con naciones de África y Asia afectadas por la pobreza, la guerra, el hambre y la pobreza como la República Democrática del Congo, Burundi, Líbano, Nigeria, Bosnia Herzegovina. Lo es más considerando que de acuerdo al ranking de competitividad 2017-2018 del Foro Económico Mundial (WEF) México se ubicó en el lugar 51, el mismo sitio del año previo. La corrupción, el crimen, la ineficiencia de la burocracia, el nivel de los impuestos y su regulación representan los cinco “factores más problemáticos” para hacer negocios. Todos ellos dependientes de la función pública.

Dado lo anterior, es vital trabajar en estos temas que están directamente relacionados con la función del gobierno, el combate a la corrupción (concepto rector de la campaña del presidente electo) debe ser prioritario en esta nueva administración, como lo son también las estrategias de regulación y optimización del gasto público y la reingeniería en los procesos de trámites y estrategias fiscales que hagan flexibles y factibles los proyectos de inversión nacional y extranjera, porque sin inversión no hay crecimiento.

El reto en estos escenarios es hacer frente a la apertura comercial de México con el mundo, pues esta visión de internacionalización, de las últimas administraciones, ahora debe estar respaldada por estrategias que le permitan a los sectores productivos incrementar su tecnología, competitividad, desarrollo, innovación. Hoy ha sido un esfuerzo muy grande de la iniciativa privada mantener el ritmo, claro no podemos negar que hay apoyos de parte del gobierno, pero en este escenario global no es suficiente. Las instituciones públicas, la academia y la iniciativa privada deben plantearse proyectos de aceleración y rápida adaptación a los cambios que exige el mercado, ya no es opcional.

La “herencia” de las administraciones pasadas es efecto de una visión errónea. ¿Cuál es el resultado?, de acuerdo al mismo reporte del IDIC: En ética y corrupción México se encuentra ubicado en el lugar 128. En confianza pública en los políticos en la posición 127. En pagos irregulares y sobornos el 105. Lugar 129 en favoritismo de los funcionarios de gobierno. Plaza 121 en eficiencia del gasto de gobierno. 130 en seguridad.

El reto es confrontar nuestras debilidades y trabajar juntos en ser los responsables de un futuro próspero, de un nuevo modelo de desarrollo económico, industrial, tecnológico y exponencial, en donde colaboremos integradamente sociedad, instituciones, academia, iniciativa privada y gobierno.

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