Opinión

¿Cuál será el destino del PRD?

Luis Lozada León

En las pasadas elecciones federales de julio, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) obtuvo números paupérrimos, vergonzosos, hasta inéditos. Lamentablemente, nunca llegó a cuajar la alianza con el PAN, un partido definido por su tendencia a la derecha conservadora, aunado a una desafortunada selección de candidatos. La pelea fue desgastante y desquiciante, todo mundo sabía que Morena sería el gran triunfador, y pocos fieles militantes de corazón rojo nos quedamos en el PRD.

Siendo ahora víctimas de nuestras propias circunstancias, se ve con tristeza cómo los despojos aquí en Puebla del PRD, son presa fácil de varios personajes, incluso carroñeros que se alistan para engullirse lo último que queda de este “histórico” partido mexicano.

Muchas fueron las causas que se argumentan de esta debacle que ha dejado al partido en jaque; a lo lejos se ve el túnel y la luz blanca al final, pero todavía se vislumbra una pequeña esperanza; y ésta se deposita en una nueva dirigencia desinteresada, que reúna los primordiales valores universales por los que siempre ha estado comprometido el PRD.

Que el estado de Puebla sea el ejemplo y la punta de lanza nacional del “sí se puede”, conformando un partido modelo, moderno, eficiente y eficaz, digno de la década que se avecina.

Sangre joven, incorruptible, que esté a la vanguardia del manejo de las nuevas técnicas informáticas, y de los últimos avances democráticos y políticos en el mundo moderno.

Hay que derribar las fronteras del hartazgo con el mazo del compromiso, buscando la fórmula perfecta para que la ciudadanía vuelva a interesarse y sea partícipe de esta nueva ola que busca el bien común y un gobierno de justicia para todos.

Dejemos atrás la salida masiva de perredistas que traicionaron al partido; dejemos en el pasado los constantes conflictos de las tribus que lentamente fueron carcomiendo el interior del PRD, porque a groso modo esta puede ser la causa principal del fallo de julio, la división interior, los personajes y tribus que se fueron por ningún motivo tendrán cabida en el nuevo PRD, están en el partido ganador de Morena y en Morena se quedan.

Por eso en la democracia interna del PRD es primordial considerar varios elementos, como el nivel de respeto y garantía de los derechos fundamentales dentro del partido; la organización y los procedimientos internos, el respeto entre las corrientes que interactúan en el seno de la organización y los órganos de control de su vida interna.

El funcionamiento interno del partido político debe ser transparente, tan libre y limpio como el proceso electoral mismo. Esto implica que los mecanismos para la selección de candidatos sean transparentes, justos, y no discriminatorios.

Veamos pues este tropiezo, mejor dicho descalabro, como una oportunidad de fortalecer los cimientos del partido, de actualizarse a los nuevos tiempos, de dar cabida a los jóvenes; porque México necesita un verdadero partido de izquierda, México necesita una vez más de un cohesionado y comprometido PRD.

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