Opinión

La Constitución Moral o Silabario de los Valores

Luis Lozada León

Estando el martes pasado viendo las noticias nocturnas de Milenio Diario, conducido por Azucena Uresti, grande fue mi sorpresa al ver a mi amigo José Agustín Ortiz Pinchetti hablando sobre una nueva constitución moral.

A grandes rasgos se basa en la Cartilla Moral de 1944 de Alfonso Reyes, en aquellos tiempos de Manuel Ávila Camacho y que según palabras del equipo de Morena: “No es una ley que vaya a ser obedecida: se trata de un tratado de ética y de moral que llevará el nombre de Constitución…. Consiste en hacer un compendio de valores, ideas que puedan ayudar a la transformación desde la perspectiva de la moral y la ética.”

Desde los tiempos de los griegos antiguos se ha planteado la necesidad de enseñar textos sobre los principios o pautas de la conducta humana, a menudo y de forma inapropiada llamada moral, del latín “mores”, “costumbre”; y por extensión, el estudio de esos principios comúnmente llamado filosofía moral.

A partir del siglo VI A.C. los filósofos griegos, teorizaron mucho sobre la conducta moral, lo que llevó al posterior desarrollo de la ética como una filosofía.

El filósofo heleno, Pitágoras, desarrolló una de las primeras reflexiones morales a partir de la misteriosa religión griega del orfismo, que se basa en la creencia de que la naturaleza intelectual es superior a la naturaleza sensual y que la mejor vida es la que está dedicada a la disciplina mental. Así fundó una orden semi religiosa con leyes que hacían hincapié en la sencillez en el hablar, el vestir y el comer. Sus miembros ejecutaban ritos que estaban destinados a demostrar sus creencias religiosas.

Aristóteles la definió como la manera de ser del ser humano.



La moral, por otro lado, es la ciencia que analiza el bien de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia, pero se basa en las costumbres, principios, valores y virtudes que tienen las personas, es decir, cada persona tiene su moral, ya que cada quien tiene diferentes costumbres, por lo tanto puede existir lo que es la moral buena y la moral mala, sólo dependerá de cómo es en sí la persona y como se desarrolla en la sociedad.



Regresando a la actualidad, la Cartilla Moral de Alfonso Reyes pretendía instruir una serie de valores como la educación cívica, la higiene, la urbanidad y diferentes aspectos sociológicos, una guía de lo que es correcto y conlleva al respeto de los demás.



Cabe comentar que esta nueva Constitución Moral proviene de las normas morales, es decir, ninguna autoridad puede obligarnos a cumplirlas, son de autorregulación y generalmente son internas, y a diferencia con las normas jurídicas, estas cuentan con una autoridad competente que es el Estado, que las crea y nos obliga a observarlas y a cumplirlas y son de aplicación forzosa.



Le proponemos a López Obrador que en lugar de que sea la Constitución Moral se llame Silabario de los Valores, entendiendo esto como la filosofía del obrar, es decir que la moral, la estética, la ética, la fe, la esperanza, la caridad, la justicia, la templanza, la tolerancia, la honestidad y la prudencia sean los elementos centrales del silabario y que sean inculcados estos valores universales en la educación laica, como principio de vida, fomentando así el carácter humanitario, caritativo y solidario hacia los otros y hacia la sociedad.



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