Opinión

Veracruz, entre la vida y la muerte

Luis Lozada León

La inseguridad sigue dañando gravemente el tejido social, en un ataque terrorista al bar Caballo Blanco en Coatzacoalcos, Veracruz, el recuento de muertos ha llegado por lo menos a 29.

¿Dónde ha quedado la hospitalidad que practicaban con todo el género humano los veracruzanos? Se jactaban de sus playas, de sus sones, y de sus trovas; y cualquier visitante que llegaba, siempre se iba con la idea de que algún día se quedaría ahí a derramar sus virtudes, sus talentos y sus afectos, y cómo olvidar su lechero café en La Parroquia.

Veracruz no se merece lo que le está sucediendo. El morenista Cuitláhuac García de plano no rebuzna porque no da el tono, sin olvidarnos del depredador Javier Duarte, que ahora está en la cárcel, y el suertudo Fidel Herrera, porque se sacó dos veces el premio mayor de la lotería nacional en su mandato; esta triada de especímenes han llevado a Veracruz a lo más bajo y ruin, conduciendo a sus habitantes a la ruina económica y moral.

Nos es difícil examinar los horrores cometidos durante estos dos sexenios y un año que lleva al frente Cuitláhuac García, el pueblo de Veracruz indefenso, vive con escenas de degollados al pie de sus casas, un vasto estado reducido al miedo y al pavor por el asentamiento de los cárteles de criminales en todo su territorio, violando todas las conductas humanas de la ética y de la moral.

En sí, viven una locura sombría y cruel, peleándose las autoridades entre sí, contaminando cualquier ambiente de bienestar conmoviendo los nervios de la población, viviendo en un estado de zozobra.

Hoy, domingo primero de septiembre, de acuerdo a la Constitución, el Presidente de la República rinde su primer informe de Gobierno. ¿Qué le dirá al pueblo de México en materia de seguridad?

Año en que Morena se la ha pasado en luchas internas del partido, que cada día son más intensas y desgarradoras, un partido dividido y que conforme se acerque alguna elección importante, veremos más encono y chacalería.

Oigo y veo los spots televisivos del Presidente, que no son más que una repetición de sus dichos de campaña, su mismo tema de “separar al poder político del económico”, que parece una tarea difícil, pues como decían mis tías “del dicho, al hecho, hay mucho trecho”, pero un ejemplo de que el pueblo no está feliz, feliz, felíz es lo que está sucediendo en Veracruz.

La única cura posible para Veracruz es cortar de raíz cualquier absceso maligno que ponga en peligro la vida de los veracruzanos, sea del gobierno o de los cárteles del crimen organizado.

Veracruz es un paraíso, ¿dónde quedó el Veracruz que cantaba Agustín Lara?: “He nacido rumbero y jarocho, trovador de veras… Veracruz, rinconcito donde hacen su nido las olas del mar”. Nos duele Veracruz, no se merece esta suerte, ni este tipo de gobernantes. 

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