Catarata

¿De veras segundos pisos?

Luis Petersen Farah

Más espacio para autos... Hay una ley de la vida que podríamos denominar la Gran Ley del Escritorio: entre más espacio tengas, más cosas le vas poniendo encima.

Esta ley se aplica perfectamente a la ampliación a toda costa de las vialidades y a la cantidad de autos que, en consecuencia, transitan en ellas.

Al ampliar indefinidamente las vías para automóviles, éstos se convierten en la mejor opción del momento. Las personas seguirán esa opción hasta que otra vez deje de serlo. Y entonces todos están seguros, vendrá otra idea, de la misma forma como han venido las anteriores: un tercer piso, un gran túnel...

No es que yo me oponga específicamente a la propuesta de construir segundos pisos en Monterrey. No dudo que alguno haga falta ahora y es ya irremediable.

Pero deberían ir acompañados de algo más... Por ejemplo, de infraestructura peatonal y para otros tipos de transporte como la bicicleta, o de camiones con carriles propios.

¡Cuánto se ha prometido eso en campañas...!

Me dirán que el problema es que los camiones son un desastre y que, además, no dependen del municipio. De acuerdo. Pero cada vez que un habitante de la ciudad hace un trayecto en transporte público, tiene que caminar algunas cuadras (al menos). Y decir que nuestras banquetas, nuestros cruces peatonales, nuestras sombras y nuestros espacios para caminar son literalmente ruinosos, es decir poco.

Cada obra para automovilistas debería estar acompañada de una obra para no automovilistas.

Primero, porque son un número igual o mayor. Segundo porque sin lugar a dudas el futuro de la movilidad urbana –y de la vida con calidad– no le pertenece al auto, sino a una combinación de opciones. Y si ese futuro no lo tenemos ahora, no llegará.

Las grandes ciudades del mundo piensan en tomar distancia frente al auto. Parece que nosotros no: solo basta ver el abandono de los proyectos como Ecovía.

Aunque es esperanzador que no se hayan votado a favor los cuatro proyectos de segundo piso. Siendo optimistas, digo...

luis.petersen@milenio.com


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