Columna de Pablo Ayala Enriquez

Cadereyta y Ciénega de Flores

Pablo Ayala Enríquez

Primero fue en Cadereyta, después en Ciénega de Flores. ¿Qué encontraron ahí los mandos estatales para decidir tomar de golpe el control de la seguridad en estos municipios y asumir la función de sus corporaciones policiacas?

La lectura hecha por César Cubero a las estadísticas oficiales da buenas pistas. La primera es que los dos municipios cuestionados vieron crecer el secuestro en este año.

Cadereyta y Ciénega de Flores vivieron la privación de la libertad de ocho personas cada uno, mientras que en la primera mitad del año pasado llegaban a dos.

La segunda pista es el narcomenudeo. En Cadereyta se ha mantenido como el delito más común: llegó a 45, igual que durante los primeros cinco meses de 2017

En Ciénega de Flores, el narcomenudeo pasó de nueve delitos registrados en el primer semestre del año pasado a 27 en el mismo período de este año.

Claro, otros delitos también han subido o se han mantenido altos. Pero con estas dos pistas el pronóstico no podía ser más que reservado. Se trata de delitos que generalmente van unidos a la infiltración de las corporaciones policiacas y Nuevo León ha vivido ya, en su historia reciente, las consecuencias de hacerse de la vista gorda ante la vigencia de la tristemente célebre ley “plata o plomo” hacia los agentes.

En aquel momento, alcaldes y gobierno estatal se dieron cuenta, con sorpresa, que sus policías ya no respondían a sus jefes sino al crimen organizado. Fue la primera etapa de los años más violentos que ha vivido el Nuevo León moderno.

El estado está en lo correcto ahora si mantiene la vigilancia de las policías municipales. Ciénega de Flores está en proceso. En el caso de Cadereyta, la corporación quedó reducida a la mitad después de las pruebas toxicológicas y de confianza.

Nuevo León debería alejarse de lo que pasó en años anteriores. Pero no está fácil: solo el lunes mataron a la recepcionista de un hotel y provocaron graves accidentes en una persecución en la carretera Nacional. Muerte y lesiones solo por estar en el lugar equivocado.

luis.petersen@milenio.com



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