Para Reflexionar

Comprender

Luis Rey Delgado García

Lo primero que tenemos que decir es que no es lo mismo entender que comprender. 

Podemos entender lo que se dice, pero no necesariamente comprenderlo. 

Entender es percibir el significado de algo, aunque no se comprenda. Comprender es hacer propio lo que se entiende y actuar congruentemente con ello. 

La diferencia entre entender y comprender se puede apreciar en muchos casos: 

Es posible entender una frase, pero no comprender lo que significa, por ejemplo “lo obvio es invisible”. 

Distinto es entender que fumar perjudica la salud de uno mismo y de quienes les rodean que comprenderlo, entender es el primer paso para dejar de fumar, una vez que se comprende. 

En una conversación, quizá nos respondan que “te entiendo, pero…” (no te comprendo) o “te comprendo” (de comprenderlo sin ningún, pero).

Entendemos que en el mundo miles de personas mueren diariamente debido a malnutrición o víctimas de guerras, ¿pero lo comprendemos? 

Así, comprender va un paso más allá de entender, un paso difícil de dar, aunque muy valioso para nuestro crecimiento y desarrollo personal y social. 

Comprender es una conexión con el otro desde la experiencia.

Comprender, entonces es más que entender, es además justificar o contener algo. La comprensión, por lo tanto, es la aptitud o astucia para alcanzar un entendimiento de las cosas. Se interpreta cuando no se comprende.

La comprensión es, por otra parte, la tolerancia o paciencia frente a determinada situación. Las personas comprensivas, de este modo, logran justificar o entender como naturales las acciones o las emociones de otras: 

«Comprendo que tengas miedo…», «Si quieres hablar conmigo, ya sabes que contarás con mi comprensión».

También se conoce como comprensión, pero “lectora” al desarrollo de significados mediante la adquisición de las ideas más importantes de un texto y establecer vínculos con ideas adquiridas con anterioridad.

Una de las razones de la deserción escolar es la incapacidad de los alumnos para comprender lo que leen y posiblemente esta sea responsabilidad del sistema educativo, donde se enseña a leer, pero no a comprender lo leído.

Una persona tiene capacidades para pensar, para comprender, para entender. 

Se trata de potencialidades que no evolucionan espontáneamente, sino que deben ser desarrolladas especialmente. Almacenar información no implica comprenderla, o tener la capacidad de relacionarla.

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