Vida cotidiana

Perdió dos dedos

Luis Walter Juárez

Un pequeñito de cinco años, originario del ejido Urquizo en el municipio de San Pedro, perdió dos dedos de la mano, luego de que presuntamente sufriera un acto de Bullying en el jardín de niños en el que estudia. 

Fue la mamá del menor quien exige justicia por la mutilación de los dedos de su pequeño, por lo que pide a las autoridades de la Secretaría de Educación Pública investiguen los hechos. 

La madre de familia, dijo que su hijo sufre de problemas del habla desde su nacimiento, por lo que realmente no puede decir lo que sucedió en el baño del jardín de niños, sitio en donde con la puerta le aplastaron los dedos, mismos que quedaron prácticamente colgándole, a tal grado que perdió el índice y el medio. 

Lo que sabe es que él jugaba con algunos niños, cuando de pronto sucedió el portazo y ante la falta de un cirujano en San Pedro, la única opción fue hacerle una curación ya sin sus deditos. Hasta estos momentos, ni la dirección del jardín de niños, como tampoco las autoridades de la SEP, han dado respuesta a lo sucedido, por lo cual los padres del niño esperan que su caso sea visto y que se evite el bullying. 

Es preocupante que las autoridades hagan “mutis”, que no salgan a declarar y mucho menos a darle seguimiento médico al niño, así como realizar una investigación para que ver que sucedió. 

Este tipo de casos de bullying no es exclusivo del jardín de niños en el ejido Urquizo, se presenta a todo lo largo y ancho del territorio nacional, en donde muchos alumnos de los diferentes niveles, son víctimas de sus propios compañeros de clases, en muchos casos ante la complacencia de los profesores. 

En muchas escuelas siempre hay niños que se dedican a golpear a sus compañeros, mismos que son acusados ante sus padres y los mismos no hace nada para educarlos. 

Hasta que no suceden desgracias en las instituciones, es cuando se toman cartas en el asunto, es cuando los padres de los agresores aceptan que sus hijos tienen problemas. 

Ojalá que el caso del niño sampetrino sea atendido, que las autoridades educativas se preocupen por el pequeño, que no se vuelvan a repetir estas acciones de bullying y menos a una edad de cinco años. 



walter.juarez@milenio.com

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