La Silla

El soliloquio de Peña Nieto

Manuel Baeza

Ha elegido Enrique Peña Nieto la fórmula perfecta para cerrar su sexenio: con un soliloquio en todos los canales de radio y televisión del país.

Y ha elegido bien, insisto, porque lo de Peña Nieto es eso, un simple soliloquio sin sentido.

Un vistazo al sitio de la Real Academia de la Lengua Española (rae.es) permite definir con claridad la palabra que tanto he soltado en apenas unas líneas. El soliloquio es, en su primera acepción, una “Reflexión interior o en voz alta y a solas”. La segunda definición explica que es, “En una obra dramática u otra semejante, (el) parlamento que hace un personaje aislado de los demás fingiendo que habla para sí mismo”.

El presidente mexicano saliente enfrenta hoy su soledad más absoluta. Toda la atención mediática está en Andrés Manuel López Obrador, al grado de que sus últimas acciones como mandatario apenas merecen espacios en los medios de comunicación.

Pero no sólo eso. Peña Nieto es tan impopular, que nadie presta atención a lo que dice en los miles de mensajes que nos han recetado vía radio y televisión. Hemos logrado los mexicanos aislar de nuestra cabeza al todavía presidente, y nada podrá hacer que esa situación se revierta.

Por eso me animo a pensar que lo que hace Enrique Peña Nieto es la primera acepción de la palabra soliloquio: una reflexión interior, o en voz alta y a solas. El presidente es ya una especie de fantasma que recorre los pasillos de Palacio Nacional hablando para sí mismo, intentando con sus palabras justificar ante sí mismo, más que ante los demás, las acciones tan fallidas que durante casi seis años ordenó desde su despacho.

Es lo de Peña Nieto como esa actitud que tenemos en lo personal ante un error de decisión. Ese diálogo interno que sostenemos en nuestra cabeza para explicarnos por qué hicimos lo que hicimos, o dijimos lo que dijimos. Es un intento de convencernos de que no estábamos equivocados, aunque el resultado haya sido malo o simplemente desastroso.

La diferencia es que Peña Nieto no habla sólo en su cabeza. Lo hace en voz alta y en todos los rincones del país. Es el presidente y aún tiene acceso a la radio y a la televisión. Pero como sabe que su presencia ya no es bienvenida en la mayor parte de México, optó por hablar solo, aunque quieran hacer aparecer que habla con nosotros. Un soliloquio triste y hueco.


El banquillo


Bajo la mira.- Que no exista duda. La primera figura pública sindical contra la que irán AMLO y los morenistas es Carlos Romero Deschamps, dirigente nacional del sindicato de trabajadores petroleros. Por lo pronto una fracción disidente del sindicato, con el apoyo de Gerardo Fernández Noroña, Rafael “El Fisgón” Barajas, José Antonio Rueda y Héctor Díaz Polanco, invita a un “encuentro nacional petrolero para derrocar a Carlos Romero Deschamps”. El acto está convocado para llevarse a cabo el próximo 14 de septiembre en Salina Cruz, Oaxaca. 



manuel.baeza@milenio.com

twitter @baezamanuel

OPINIONES MÁS VISTAS