A puerta cerrada

La sombría luz de la 4T

Marcela Gómez Zalce

Ya que no han podido cambiar la realidad, están cambiando los ojos con que la ven. La 4T no deja de sorprender en sus desaciertos y desafortunadas decisiones en su prisa por transformar. A la lista de la peligrosa nula coordinación, comunicación y estrategia entre dependencias federales y locales encargadas de los rubros como la seguridad y la reciente crisis ambiental, se suma la pésima y avergonzante explicación sobre la renta del recinto cultural más emblemático para fines religiosos.

El Palacio de Bellas Artes es el botón que expuso y exhibió el arte de mentir de altos funcionarios y legisladores para que se realizara un homenaje al líder religioso de la secta la Luz del Mundo, un grupo proselitista de origen mexicano y de carácter nacionalista cuya red de financiamiento es bastante amplia.

El deplorable homenaje disfrazado como un concierto privado iluminó los rostros de personajes públicos y privados que comulgan con la secta cristera, sus prácticas religiosas y su política del rol que deben puntualmente seguir las mujeres.

Cada persona es libre de profesar la religión que le plazca, pero la inflitración de las creencias en un Caballo de Troya para entrar al Palacio de Bellas Artes, un edificio público en un país con Estado laico, representa un acto sin precedentes tolerado y solapado además por un gobierno de izquierda.

En medio del escándalo brotó lo que se está volviendo un delicado patrón de esta 4T; los deslindes, el desconocimiento, la simulación y la ausencia de consecuencias por el evidente atropello en el uso de un recinto cultural del Estado para celebrar actos marcadamente religiosos.

Argumentar que no se conocían los pormenores del evento es una sonora bofetada, ya que el Inbal debió conocer con antelación la programación que incluía la entrega de un reconocimiento al líder religioso que fue cancelada de último momento.

La burla exhibió no solo la supina ignorancia en la supervisión de un evento en Bellas Artes que conlleva una cadena de mando y estrictos protocolos, sino una patada a los ideales de Juárez que tanto pregona el presidente López Obrador.

Una probada más de la sombría luz sobre el descontrol de esta transformación.

@GomezZalce

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