Columna de María Doris Hernández Ochoa

Abstencionismo electoral. ¿Quién gana con él?

María Doris Hernández Ochoa

México no se ha caracterizado porque sus ciudadanos sean constantes en participar en elecciones políticas.

El antiguo sistema apagó el deseo por salir a votar porque el elector consideraba que el resultado ya estaba determinado, mientras no se abriese un sistema que garantizase el respeto al voto .

El abstencionismo era aplaudido por el partido que tuviese mejor estructura y capacidad para movilizar a los electores; entonces, gracias a la apatía de la mayoría empadronada, quien ganaba era quien dominaba la estructura, cuyo artificial dinamismo se originaba de algún tipo de beneficio económico. De allí surgieron los liderazgos en las colonias populares, entre los cuales surgían mujeres de fuerte influencia y raigambre popular, tanto en la colonia Morelos, las colonias del norte de Tampico y la Solidaridad, Voluntad y Trabajo, conocida como “La Borreguera”, que se menciona sin intención de un doble sentido .

Desaparecido del campo electoral como fuerza capaz de movilizar a las masas, a raíz de la gran derrota por la Presidencia de la República y del advenimiento de un partido de oposición al gobierno local, sobreviene una marcada decadencia al reconocer que su fuerza se basaba en el campo económico que daba lugar al mantenimiento de la estructura electoral. Sin recursos derivados del acceso a las cajas chicas y grandes, el desenlace era previsible. Un partido pragmático viene a la baja cuando carece de recursos. Solamente pudieron sobrevivir en la marginación quienes ostentaban ideales y principios. Ahora lo que preocupa al ciudadano de la calle es que los partidos de oposición que conquistan los cargos de elección popular no caigan en lo que criticaron desde la oscuridad y se deslumbren por el poder... que a veces hacer perder los principios que los sustentaron .

El resultado en la votación del 2 de junio de 2019 da lugar a considerar que no existe una buena razón para las expresiones triunfalistas, sino preocupación por el fuerte abstencionismo: solo votaron tres de 10 electores; pero el partido del “carro completo” obtuvo solamente el 1.5 y 1.8 de ese tres.

Como la movilización de electores tiene un sustento económico, es prioritario que los partidos desarrollen un programa para formar ciudadanos y se les enseñe la importancia de participar políticamente y en las votaciones. _

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